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Impresiones sobre Lima
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![]() Ciertamente, quienes viajamos con frecuencia a Perú, pensábamos que este país no tenía remedio, que estaba condenado a reproducir los tópicos limeños: desorden, suciedad, inseguridad, caos y adormecimiento complaciente. Sin embargo, en nuestro último viaje a Lima hemos podido comprobar lo errado de la apreciación; hemos podido contemplar una ciudad que despierta, que avanza, que no se conforma con los tópicos… |
Tras casi un mes en Lima nos podemos hacer una idea bastante aproximada de lo que “La Ciudad de los Reyes” ofrece de nuevo al viajero.
Efectivamente, enamorados de esta ciudad, catalogada por algunos como “la gran olvidada”, no nos cansamos desde hace años de visitarla, por lo que hemos podido ir comprobando su evolución en los últimos tiempos, una evolución que siempre ha parecido estanca pero que, de dos años a esta parte, ha experimentado una aceleración con la que ha parecido recuperar el tiempo perdido de siglos.
Lima, al igual que el resto de Perú, ha sido víctima de su propia Historia, una Historia llena de anhelos frustrados, de las prometedoras épocas gloriosas del Virreinato, de las esperanzas de dadas por los libertadores que prometieron la libertad y la igualdad que nunca llegó, de las promesas de las riquezas escondidas en las entrañas de sus tierras que se escaparon entre los dedos, de los “cantos de sirena” lanzados por iluminados revolucionarios que, trocados en llantos de dolor más tarde, desangraron a un país que nunca encontró el sitio que, por Justicia, le correspondía en la Historia. Lima encarnaba a la perfección el pasado y el oscuro futuro de todo un país, un futuro siempre ensombrecido, al igual que el plomizo cielo limeño, por vagas y vanas promesas populistas, cuyo puntual fracaso parecían hundir aún más el aparente ánimo conformista de los peruanos.
Y así, parecía que Perú estaba condenado a repetir una y otra vez, siendo Lima un triste y gris reflejo de los fracasos tantas veces repetidos, los cuales, convertidos en tópico, identificaban en el resto del Mundo a los peruanos. Parecía imposible que este país pudiera revertir esa tendencia natural al fracaso, llegándose a afirmar que desde países que padecían de la “enfermedad del nuevo rico” que se trataba de “un destino natural”, consustancial con la forma de ser de los peruanos, fruto de la desidia, del dejarse llevar, de la indolencia propia de un “pueblo de indígenas”, afirmaciones que, incluso, llegaron a calar en el pueblo peruano con un conformismo narcotizante en el que los más pobres se aquietaban en su destino y los más ricos ignoraban a los anteriores considerándolos un lastre histórico que estaban obligados a soportar.
Sin embargo, Perú, con luces y sombras, eso sí, ha sabido sorprender al Mundo y mostrarse como un ejemplo a seguir, tal y como afirma el mismísimo “Wall Street Journal”, convirtiéndose en uno de esos fenómenos económicos a analizar por lo sorprendente que resulta el hecho de que un país condenado a repetir su Historia sea capaz de romper sus cadenas históricas y escapar hacia el futuro, un futuro que ya es realidad y que sitúa a Perú en uno de los países más prometedores del Mundo, siendo su capital, Lima, el escaparate de lo que algunos llamarán “milagro”, pero que, en realidad, no es más que la vieja receta de hacer las cosas bien, dejando de lado los “cuentos de la lechera bolivarianos” que tan atractivos han resultado para otros y que, una vez más, les han conducido al “romántico fracaso” al que parece condenada Latinoamérica y que tan atractivo resulta para algunos.
Pero, para ser sinceros, tal vez enterrados en las montañas de tópicos que han ensombrecido al peruano que nos impedían ver el espíritu optimista y emprendedor que ardía en su corazón, nosotros tampoco confiábamos en que fuera posible el salto hacia el futuro que está dando este país, un salto que, sin ayuda de nadie (a diferencia de casos como el de España por parte de la Unión Europea, se explica bien si se conoce la forma de ser de quienes habitan este país lleno de contrastes y de mestizaje, con una capital, Lima, que en las últimas décadas tomó la responsabilidad de convertirse en motor y punta de lanza del progreso y la innovación, despertando de un letargo criollo secular que paralizaba en una foto fija al resto del país.
Ciertamente, quienes viajamos con frecuencia a Perú, pensábamos que este país no tenía remedio, que estaba condenado a reproducir los tópicos limeños: desorden, suciedad, inseguridad, caos y adormecimiento complaciente. Sin embargo, en nuestro último viaje a Lima hemos podido comprobar lo errado de la apreciación; hemos podido contemplar una ciudad que despierta, que avanza, que no se conforma con los tópicos y que, sin renunciar a su pasado, ha comprendido el tesoro que encierran sus viejos rincones y sus nuevas propuestas, un cóctel explosivo que está despertando a esta ciudad de su ancestral letargo, convirtiéndola en destino y no en lugar de paso a los tradicionales lugares turísticos de Perú, como es el caso del todopoderoso Cuzco y el imprescindible “Machu Picchu”, unos atractivos que la capital limeña ha sabido aprovechar para desperezarse y mostrar al viajero que ella tiene mucho más que ofrecer, como el resto del país, derribando así las barreras del tópico que tanto ha dolido al peruano que ha salido al exterior a labrarse un futuro. En nuestro último viaje, hemos podido ver una Lima en transformación que nos anuncia el futuro tan prometedor que espera a Perú.
Y es que el peruano es una persona callada, que trabaja en silencio y que administra con abnegación el fruto de su trabajo, sin dejar de pensar que, un día, las cosas irán mejor, de ahí la sorpresa que está produciendo el contemplar cómo un país prácticamente deshauciado se ha convertido en ejemplo para el Mundo. Basta con visitar Lima, tras varios años de ausencia, para darse cuenta de que Perú está construyendo algo nuevo, de la manos de sus gentes en cuya mirada, ahora sí, se vislumbra la alegría, el positivismo y la confianza que comparten con quien el visitante, mostrándole los encantos de un país lleno de propuestas y posibilidades de los que Lima es su escaparate.
Lima ya no sólo es Miraflores, San Isidro, la Costa Verde y la Plaza de Armas. Lima ofrece al Mundo infinidad de propuestas que van desde la gastronomía y la fusión y mestizaje que la definen y enriquecen, pasando por la moda basada en la tradición, y llegando a las propuestas de ocio más atrevidas que, antaño, estaban sólo reservadas para los más pudientes de la sociedad limeña. Lima es la de antes, pero comienza a despojarse de su oscuridad agobiante, de sus lugares prohibidos por su inseguridad, de las viejas ataduras que la anclaban en el tópico más nefasto, ofreciendo al viajero propuestas que combinan el sabor de la más castiza y criolla ciudad con la modernidad indispensable en el cambio que nos propone todo un país: la recuperación de la parte más antigua de la ciudad para el turismo, el “Metropolitano”, el “Tren Eléctrico”, la recuperación de la Costa Verde, las noches de “Asia”, el Miraflores cada vez más dinámico y conectado al mar a través de la remodelación de la Avenida Larco que confluye en el indispensable “Larcomar”, la recuperación y embellecimiento de Surco, la puesta en valor de zonas como El Callao, el imprescindible Parque de las Aguas con su espectáculo de luz y color que es el “Circuito Mágico del Agua”, …, son ejemplos de lo que indicamos, lo cual invita a callejear cada vez más por Lima y descubrir y saborear sus rincones de una forma que nunca antes fue posible.
Si bien es cierto que Lima y, por extensión, Perú necesitan aún más tiempo para que este incipiente progreso se consoliden, no es menos cierto que el mismo se fundamenta sobre sólidas bases, lo que ha permitido que este país sortee sin problemas la crisis que, por el contrario, está afectando a países menos “disciplinados” que han dilapidado, afectados por el “mal del nuevo rico”, su economía y su concepto mismo de país, concepto que los peruanos, sorprendentemente, han sabido mantener vivo, incluso en los peores momentos, haciendo gala de un patriotismo vetado en otras latitudes, como denunciara en su blog Arturo Pérez Reverte en el caso de España, algo que, en buena parte, explica la situación que cada uno ocupa actualmente en la prensa mundial.
Lima es encanto, es magia, es sabor añejo y modernidad al mismo tiempo. Lima es una ciudad que no te va a dejar indiferente, que quizás necesite de más de una visita para enamorarte; que, quizás, como el café peruano, necesite de varias tazas para engancharte. Lima, tal vez, en la primera visita, te resulte gris, pero que, cuando la dejes, añorarás y necesitarás volver a visitar. Lima nos encanta y, en esta última visita, nos ha atrapado definitivamente, con sus encantos de amante soñadora que se engalana y perfuma para reunirse definitivamente con su esquivo enamorado: el futuro.
Publicado el 14 de junio de 2010
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Lima: la ciudad del sabor
Publicado en Viaje Noticias
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![]() Sin embargo, una de las cosas que enseguida chocan en el aspecto gastronómico al llegar a Perú es el ver que chefs de la categoría de Gastón Acurio se dejan caer por restaurantes de comida rápida a los que no hacen ningún asco, a diferencia de lo que ocurre en la tan “exquisita” Europa, en la que sería inimaginable ver a un Ferrán Adriá, por poner un ejemplo, en uno de estos restaurantes, ya que su prestigio inmediatamente caería enteros. |
Si Pizarro bautizara a Lima como “La Ciudad de los Reyes”, cualquier viajero que no esté simplemente de paso pronto caerá en la cuenta de que también se le puede aplicar perfectamente el calificativo de “la ciudad del sabor”.
Efectivamente, a los atractivos de la capital peruana se suma el de su imaginativa gastronomía, una gastronomía que, de la mano de cocineros tan renombrados como Gastón Acurio, ha evolucionado sobre la base de su cocina más tradicional hacia unas cotas de excelencia en las que el sabor y, desde luego, la cantidad, son el faro y guía. Así, mientras que en otros países la evolución culinaria se basa en la utilización de aditivos, convirtiéndose la cocina en poco menos que una especie de laboratorio, en Perú, en general, y en Lima, en particular, la cocina es una fiesta en la que la tradición y la sabiduría popular en los fogones son los instrumentos que animan a la imaginación a crear platos de increíble sabor que van más allá del tópico del arroz y la papa al que la pretendida “alta cocina” ha querido relegar a la creación culinaria de estos lares.
Ciertamente, los más renombrados cocineros siempre alardean de que sus creaciones parten de la cocina tradicional, siendo que, sin embargo, esas creaciones en nada se asemejan al manido tópico de base ni por calidad ni por cantidad. Así, aberraciones culinarias en las que el nitrógeno, el helado de chorizo o de cocido u otras “guarrerías” semejantes (como se diría) se abren paso entre las cartas de los restaurantes más “exquistos”, con cartas a precios astronómicos que, desde luego, no sacian prácticamente a nadie, ni en cantidad ni, por supuesto, en sabor, no obstante lo cual, siempre están en pugna por obtener las preciadas estrellas de la Guía Michelín, estrellas que, desde luego, avalan siempre los escandalosos precios que se pagan por unos simples y frugales huevos fritos con patatas acompañados de la tan manida “reducción” de no sé qué.
Sin embargo, una de las cosas que enseguida chocan en el aspecto gastronómico al llegar a Perú es el ver que chefs de la categoría de Gastón Acurio se dejan caer por restaurantes de comida rápida a los que no hacen ningún asco, a diferencia de lo que ocurre en la tan “exquisita” Europa, en la que sería inimaginable ver a un Ferrán Adriá, por poner un ejemplo, en uno de estos restaurantes, ya que su prestigio inmediatamente caería enteros. Pero es que en Perú, y especialmente en Lima, la imaginación y la creatividad en la cocina están incluso en este tipo de restaurantes, en los que, por ejemplo, unas “salchipapas” son todo un alarde imaginativo en el que la tradición de la papa andina se ve sazonada por salsas increíbles y salchichas en las que cada restaurante deja su propia huella de “sazón”, palabra que entrecomillamos porque el viajero no parará de escucharla por todos los rincones limeños, siendo esta palabra la guía que le conducirá hacia las más altas cotas gastronómicas en esta ciudad sin necesidad de contar con presupuestos astronómicos ni ir por ahí con la etiqueta de “nuevo rico”.
Así, desde el más humilde “choripán” del “Plaza Vea” (no dejéis de probarlo si tenéis la oportunidad), hasta el ceviche más increíble de la cadena de restaurantes “Embarcadero 41″ (toda una experiencia para los amantes del marisco en todas sus formas), pasando por la fusión asiático-peruana de restaurantes como “Kalika” en San Borja (fusión que, por lo demás, impregna buena parte de la cocina peruana), la imaginación en los fogones multiplica las experiencias para los paladares más exigentes, con platos que satisfacen todo tipo de gustos y, por supuesto, en proporciones generosas al mejor precio; una imaginación que, por supuesto, siempre tiene muy presente el límite sacrosanto de los ingredientes más tradicionales, partiendo al mismo tiempo de las recetas más clásicas del repertorio culinario peruano para transformarlas en las mil y una maravillas con que nos deleitan todos y cada uno de los restaurantes de este país, especialmente los limeños, desde el más exclusivo hasta el más modesto.
Los todopoderosos ají y rocoto, las indispensables papas andinas y el arroz, los mariscos y pescados del generoso Pacífico, la infinidad de especias que sazonan todos y cada uno de los sorprendentes platos que producen los imaginativos fogones peruanos, siempre sobre la base de la tradición, dan lugar a platos imposibles de una factura exquisita que justifican el cada vez más renombre de la cocina limeña y, por extensión, peruana.
Estos días estamos por Perú, y especialmente en Lima, una ciudad sorprendente en numerosos aspectos, de entre los cuales su cocina constituye un aliciente más para visitarla. Perú, y especialmente Lima, emergen en el ámbito turístico, con una ciudad capitalina a la que, desde luego, le falta aún bastante recorrido para convertirse en un destino turístico obligado en las ofertas de viajes de los grandes operadores, pero que, para los que ya la conocemos, se trata de un lugar de visita obligada para los amantes de la buena cocina, de la Historia y de los viajes con encanto y sabor añejo. Perú, y especialmente en Lima, son destinos que, desde luego, en el futuro, darán bastante de que hablar. En todo caso, por el momento, quienes ya conocemos este extraordinario país y su capital, lo disfrutamos en todos y cada uno de sus aspectos, especialmente el gastronómico.
Publicado el 2 de junio de 2010
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El Anillo Verde de Bilbao
Publicado en Guía de Bilbao
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Bilbao, de ser una ciudad típicamente industrial, supo reconvertirse y transformarse en una ciudad sostenible modelo, a lo que ayudó sobremanera un entorno natural envidiable como consecuencia de unas condiciones geográficas y climatológicas inigualables, algo que supieron aprovechar sus autoridades y ciudadanos como apuesta de futuro. Conoce más sobre esta apuesta verde de Bilbao con nuestra Guía de Viaje… |
Del Bilbao industrial al Bilbao verde…

La década de los 80 marcaría un antes y un después en la concepción de Bilbao como ciudad. Efectivamente, si antes de la llamada “reconversión industrial” la ciudad se identificaba con los tópicos propios de una ciudad industrial cuya ordenación y concepción se orientaba a la producción astillera y siderúrgica, con posteriodidad a ese momento Bilbao comienza a virar de esa imagen tradicional hacia un nuevo concepto que en la década de los 80 comenzaba a forjarse: el de “ciudad sostenible”.
Efectivamente, tradicionalmente se asoció la imagen de Bilbao con la de cualquier otra ciudad industrial y naviera del norte de España, imagen que no era más que un reflejo de las ciudades industriales y portuarias británicas que les sirvieron de modelo. Ciudades frías, oscuras, plomizas, grises, de sonidos metálicos y misteriosos sonidos de barcos en la niebla surcando sus costas o rías eran los lugares comunes que compartía Bilbao con aquellas otras ciudades de corte industrial, en las que sus atractivos eran de puertas para adentro, huyendo de la humedad exterior y del escaso cobijo del frío metal, viviendo a espaldas del poco apreciado hasta entonces entorno natural. Y es que, hasta el proceso de reconversión industrial de los 80, ello fue así.
Efectivamente, el proceso de reconversión industrial de la década de los 80 obligó a Bilbao a reconvertirse a si misma, no sólo desde un punto de vista económico y financiero (algo que, por lo demás, hizo de forma extraordinaria al convertirse en uno de los centros financieros más importantes de España), sino también como ciudad orientada a la sostenibilidad. Bilbao se vio en la encrucijada (como otras tantas ciudades españolas) de llevar a cabo un cambio radical que abarcara casi todos los aspectos, una tarea de la que no salieron con éxito muchas de las ciudades que se vieron en la misma situación pero que Bilbao supo superar de una forma excepcional, apostando por, tal vez, el recurso más importante con el que contaba la ciudad y al que, hasta entonces, parecía haber dado la espalda: el entorno natural que rodeaba a Bilbao.
Pero Bilbao hizo mucho más, ya que no sólo se dio la vuelta hacia su entorno natural, sino que, además, logró integrarlo en su propio entorno urbano. Efectivamente, si muchas veces se confunden los límites urbanos de Bilbao con su entorno natural, sorprende sobremanera el ver cómo la ciudad integra en su núcleo urbano espacios verdes que van más allá de los simples parques ajardinados, como es el caso del Parque Etxebarría, el cual antaño era una fundición y que hoy es un inmenso parque público que recuerda su pasado con la chimenea que lo adorna en su centro, chimenea vestigio de la antigua fundición que dio paso en la década de los 80 a este inmenso pulmón verde junto a la Ría.
Así, Bilbao, de ser una ciudad típicamente industrial, supo reconvertirse y transformarse en una ciudad sostenible modelo, a lo que ayudó sobremanera un entorno natural envidiable como consecuencia de unas condiciones geográficas y climatológicas inigualables, algo que supieron aprovechar sus autoridades y ciudadanos como apuesta de futuro. Así, Bilbao pasó de ser una de las ciudades industriales más importantes de nuestro país a encuadrarse dentro del concepto de “ciudad sostenible”, formando parte de los firmantes de la “Carta de Aalborg”, por lo que forma parte de la campaña “Ciudades Europeas Sostenibles”, campaña que dio lugar a la “Agenda Local 21″ cuya finalidad era, básicamente, potenciar el respeto del Medio Ambiente con la implicación y participación ciudadana y que se concretó en el País Vasco en “Udalsarea 21″, una red de municipios vascos que comparten ese objetivo medioambiental destinado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos contando con su participación.
Sin duda alguna, Bilbao ofrece al visitante mucho más que una ciudad turística al uso; una ciudad en la que su oferta cultural, gastronómica, histórica y urbana se ve reforzada por su oferta medioambiental, una oferta medioambiental que se conoce como “Anillo Verde de Bilbao”, un concepto que agrupa los parques forestales municipales que rodean a la ciudad y los parques y espacios verdes urbanos, lo que permite disfrutar de Bilbao y de su entorno natural de una forma completa y cómoda, combinando toda la riqueza natural que rodea a Bilbao con su riqueza urbana; una oferta que, desde luego, es el resultado de la apuesta arriesgada y decidida de los bilbaínos en un momento determinado ante una encrucijada en la que la Historia les hizo elegir entre el caduco Bilbao industrial y el futuro Bilbao verde y diverso, encrucijada que, como veremos, supo superar la ciudad de una forma excepcional.
El Anillo Verde de Bilbao…

No es de extrañar que en Bilbao aparezca el concepto de “Anillo Verde”, ya que, contemplando esta ciudad desde el aire, se comprende fácilmente que la evolución natural de la misma haya sido hacia el entorno natural que la rodea a modo de anillo, algo que, antes de la reconversión industrial, los bilbaínos ya conocían y disfrutaban, ya fuera a título individual, ya fuera a través de la miríada de asociaciones y grupos de amigos de todo signo que se organizaban para disfrutar de la naturaleza circundante los fines de semana y días festivos, con escapadas, paseos y comidas que servían de excusa perfecta para llenar los pulmones del aire puro que proporcionaban las campas, montes y bosques locales, escapando así de un Bilbao industrial y gris que invitaba, sin duda alguna, a escapar de él por uno o varios días cuando se presentaba la más mínima oportunidad.
Efectivamente, el hecho de que Bilbao se transformara volcándose hacia su entorno natural como apuesta de futuro no fue por casualidad, ya que en la sociedad civil bilbaína se ha vivido una especial querencia por el disfrute de los bosques aledaños, de las sendas y lugares recónditos que encierra lo que hoy se llama “Anillo Verde de Bilbao”. Asociaciones excursionistas, grupos de amigos, e, incluso, asociaciones cívicas que, en principio, parecieran bastante alejadas de la pasión por el excursionismo (como por ejemplo el caso de las sociedades gastronómicas), han ido perfilando generación tras generación las rutas de senderismo, de escalada, de cicloturismo y, en fin, simplemente de recreo que hoy se encuadran en el inmenso Anillo Verde que rodea a Bilbao y en el que se incluyen los espacios verdes urbanos que, como no podía ser de otro modo, los bilbaínos han querido conectar con el entorno natural que rodea a la ciudad.
Pero centrándonos en el Anillo Verde de Bilbao, tal y como hemos indicado, éste abarca tanto los parques forestales que rodean a la ciudad como a los urbanos. Respecto a los primeros, mencionar que suman una superficie total de 1.025 hectáreas (tal y como puedes comprobar en el plano en PDF del Anillo Verde de Bilbao que te puedes descargar desde aquí), habiéndose potenciado su vertiente de esparcimiento en los últimos años mediante la creación de numerosas áreas de recreo y estancia, áreas que todavía están pendientes de ampliar en los últimos años. De esta forma, los cinco montes que rodean Bilbao (Artxanda, Avril, Arnotegi, Pagasarri y Arraiz) son perfectamente accesibles desde la propia ciudad de Bilbao y son perfectos para todos los niveles de amantes de la naturaleza, ya sean deportistas profesionales, ya sean amateurs, ya sean excursionistas ocasionales, ya sean familias con niños, ya que el proyecto del Anillo Verde de Bilbao pretende, precisamente, que cualquier persona pueda disfrutar de las zonas forestales aledañas de una forma cómoda, rápida y sencilla, contando en los distintos lugares de esparcimiento con zonas de juegos infantiles, zonas para barbacoas, mesas, bancos, papeleras, carteles indicativos, zonas de vistas panorámicas, así como rutas para practicar senderismo y cicloturismo que se encuadran en lo que se conoce como “Gran Recorrido” y del que nos ocuparemos más adelante. Estas zonas forestales que se encuadran en el Anillo Verde de Bilbao se corresponden, como hemos apuntado, con los cinco montes que rodean a la ciudad; a saber:
- Monte Artxanda: El Monte Artxanda es el más cercano a Bilbao y el que más próximo está al casco urbano de la ciudad (puedes descargarte un plano en PDF de este Monte desde aquí). Ideal para contemplar unas vistas panorámicas de Bilbao y de sus alrededores extraordinarias, contando, además, con varias áreas de descanso y esparcimiento: Berriz, Pikotamendi, la Vía Vieja de Lezama, La Cantera y Guardaviñas (pulsando sobre los nombres podrás descargarte un completo plano en PDF de estas áreas). Como podrás imaginar, es el monte más popular y conocido de Bilbao, al que se puede ascender, entre otros medios, a través del popular y conocidísimo “Funicular de Artxanda” o “Funi” (como popularmente se lo conoce), de gran tradición en la ciudad y que data de 1915. El Funicular de Artxanda tiene su base en la Plaza del Funicular, entre el Ayuntamiento y el Puente de La Salve, y su funcionamiento es diario, aunque varían los horarios según los días de la semana y las fechas del año (días laborales de 7.15 horas a 22.00 horas; festivos de 8.15 horas a 22.00 horas; festivos de junio, julio, agosto y septiembre de 8.15 horas a 23.00 horas); además, cuenta con ascensores a lo largo de su trayecto (puedes descargarte un plano en PDF de la línea y paradas del funicular desde aquí) de subida y bajada al Monte Artxanda y cuenta con una frecuencia de paso de cada 15 minutos, un trayecto realmente romántico y encantador que evoca tiempos decimonónicos y que te recomendamos especialmente por apenas 1 € (puedes obtener más información sobre el Funicular de Artxanda en su página oficial). Si viajas a Bilbao es obligatoria una escapada al Monte Artxanda, ya sea para practicar deporte al aire libre, para ir de merienda o por el simple placer de disfrutar de unas horas en plena naturaleza a un paso de Bilbao, todo un símbolo de la ciudad que debes descubrir y disfrutar.
- Monte Avril: El Monte Avril se encuentra situado junto al Monte Artxanda, separado de éste por el Paso de Santo Domingo (puedes descargarte un plano en PDF de este Monte desde aquí), siendo dicho Paso una ruta ideal para parcticar senderismo, una ruta en la que encontrarás las áreas recreativas de Mendigana, Agirleta, Iturritxualde y Arbolantza, áreas en las que encontrarás múltiples servicios y entretenimientos para toda la familia. Destacar que, justo por el centro del Monte Avril, atraviesa el Camino de Santiago, por lo que podrás realizar una parte del Camino desde este monte y, si te animas, continuarlo hasta donde tu ánimo y tus fuerzas te lleven. En todo caso, el Monte Avril te va a permitir disfrutar de una perspectiva envidiable de Bilbao, si bien, sin las pretensiones del Artxanda, aunque, eso sí, más asequible para quienes simplemente quieran disfrutar de un día en plena naturaleza sin renunciar a las comodidades de un monte más recoleto que que su hermano mayor Artxanda.
- Monte Arnotegi: Justo frente al Monte Avril, pero al otro extremo de Bilbao, se encuentra el Arnotegi, un modesto Monte del Macizo de Ganekogorta que resulta ideal para los montañeros que no tienen demasiadas pretensiones y que nos permite alcanzar su cumbre (426 msnm) desde el mismo centro de Bilbao, sin realizar grandes desplazamientos. Este Monte cuentacon las áreas de esparcimiento de Atxokorre, Landeta Goiko, Arnotegi Beheko y Elordi. Si eres un amante de la naturaleza, pero sin renunciar a las comodidades, no puedes dejar de visitar este lugar perfecto para ti.
- Monte Pagasarri: Junto al Monte Arnotegi se encuentra el Pagasarri, otro pequeño monte de la cadena montañosa Ganekogorta, algo más alto que su hermano Arnotegi (aproximadamente 200 metros más), por lo que es preferido por los montañeros más experimentados y que buscan más emociones. El Pagasarri es uno de los montes que rodean Bilbao más carismático, separando los municipios de Bilbao de los de Arrigorriaga y Alonsotegi, municipios todos ellos entre los que se reparte. Además de las áreas de esparcimiento de Gangoiti, Igertu y Pastorekorta, cuenta con el histórico “Refugio”, el cual data del año 1914, por lo que este lugar constituye toda una institución en Bilbao. Efectivamente, este “Refugio” era y es lugar de paso obligado para los montañeros que ascendían al Pagasarri, ya fuera por deporte, ya fuera por trabajo, más aún si tenemos en cuenta que, antaño, no existía la carretera actual y la subida debía hacerse a pie o a caballo, burro o mula. En la pequeña historia del “Refugio” destaca “Paca” (Doña Francisca Intxausti), quien, de 1923 a 1961 regentaba este lugar, de ahí que, cariñosamente, se lo conozca como “El Bar de La Paca”, lugar de avituallamiento obligado para todo el que visita el Pagasarri y quiere conocer algo de su historia, íntimamente ligado a la de la Villa de Bilbao, sus orígenes y su crecimiento, situándose junto a la Ría, el Casco Viejo, San Mamés y la Basílica de Begoña, lo que conforma un paisaje vivo que nos muestra una panorámica del pasado, el presente y el futuro de esta ciudad. En este sentido, el Pasagarri ofrece al visitante detalles del pasado reciente de la ciudad y alrededores y de su vida cotidiana, como es el caso de las “neveras” (construcciones que datan del siglo XVII y en las que se elaboraba y compactaba el hielo que, posteriormente, se vendía a toda la provincia de Vizcaya), bajo las cuales se encuentra la famosa “Fuente de Tarín”, junto al Manantial de Udoi, la cual data de 1914, construida y sufragada por un grupo de montañeros a título privado. El Monte Pasagarri, como puedes ver, es de visita obligada en tu visita a Bilbao si quieres profundizar en la Historia de la ciudad, un Monte que, por lo demás, es perfectamente accesible desde el propio casco urbano de Bilbao, en concreto, desde la Plaza de Zabalburu, desde el que comienza el itinerario más tradicional para el ascenso al Pagasarri.
- Monte Arraiz: Más que de un monte en si mismo, podemos hablar de un inmenso parque forestal situado junto al Pagasarri y en el mismo Bilbao, en lo que antaño eran unas minas. Este inmenso espacio verde cuenta con más de 300.000 m2, estando todo él destinado a zona de esparcimiento en la que existen zonas de recreo para niños, duchas, merenderos y un gran mirador que te permitirá contemplar Bilbao de una forma privilegiada.
Como podrás comprobar, el llamado “Anillo Verde de Bilbao” forma un verdadero anillo natural alrededor de Bilbao, lo que convierte a esta ciudad en el lugar perfecto para disfrutar de los encantos de la naturaleza a muy pocos pasos del casco urbano, llegando, en ocasiones, a confundirse ese casco urbano con el inicio de las zonas forestales que lo circundan, lo cual ha permitido configurar un recorrido (o “Gran Recorrido”, del que nos ocuparemos más adelante) que permite conectar el centro de la ciudad con los cinco montes que conforman el “Anillo Verde de Bilbao”, convirtiendo a esta ciudad en una de las que mejor integran el paisaje y las propuestas urbanas con su entorno natural.
A lo que indicamos contribuye también sobremanera el hecho de que el “Anillo Verde de Bilbao” comprende asimismo las zonas verdes urbanas de la ciudad, por lo que se produce una simbiosis perfecta entre la ciudad y su entorno natural, prolongándose éste hacia las entrañas mismas de la urbe en forma de parques y zonas verdes que, en la mayoría de los casos, están interconectados entre si y, a su vez, con las zonas forestales circundantes. Así, los parques de Larreagaburu, Europa, Irunimeta, Etxebarría, Zorrotza, Misericordia y Errekalde, entre tantos otros, son un ejemplo de lo que indicamos, destacando, entre ellos, el caso del Parque Etxebarría al que al inicio nos referíamos, un ejemplo de la transformación de los lugares industriales del antiguo Bilbao para recuperarlos en forma de inmensos espacios verdes y pulmones para la ciudad.
De esta forma, y como habrás podido ver si contemplas el plano en PDF de Bilbao y su “Anillo Verde”, en el centro de una inmensa masa forestal se encuentra Bilbao, cuyo caso urbano permite el acceso a cualquier parte de ese “Anillo Verde” (en el plano en PDF puedes ver las líneas rojas que, desde la zona urbana, permiten llegar rápidamente a los montes circundantes), una ciudad que, además, cuenta en su interior con numerosas zonas verdes que permiten a vecinos y visitantes disfrutar de una de las ciudades con más encantos de España al tiempo que gozando de la perfecta integración entre dos mundos que, mientras en otras ciudades habitualmente están radicalmente separados, en Bilbao conviven en perfecta armonía, siendo el verde natural de Bilbao el color que queda en la memoria del viajero, y no el gris plomo del tópico de un Bilbao que ya quedó en el pasado, transformado ahora en un ejemplo de urbanismo sostenible por el que, desde luego, debieran tomar ejemplo otras ciudades.
El “Gran Recorrido”…

Y, como no podía ser de otra forma, en una ciudad como Bilbao en la que siempre se ha vivido su entorno natural de una forma muy especial, todo ese “Anillo Verde” que desde hace siglos los vecinos de la ciudad han explorado, recorrido y disfrutado, debía ponerse en valor, debía ordenarse de algún modo y ponerlo al servicio, no sólo de los vecinos de la ciudad sino, también, de los visitantes que, enamorados del entorno natural de Bilbao, se acercan a esta ciudad para descubrir los encantos naturales de esta ciudad que, prácticamente, lo tiene todo para atrapar a quien la visita. Y, así, de esta forma, los lugares comunes que generación tras generación los bilbaínos han ido guardando en su acervo más profundo, se plasman hoy en lo que se conoce como “Gran Recorrido”, una línea verde que rodea Bilbao durante más de 70 km y que permite circunvalar todo el casco urbano de la ciudad disfrutando de las sendas forestales, ganaderas y rurales que, durante siglos, los bilbaínos han ido forjando alrededor de la ciudad, “Gran Recorrido” que, como puedes ver en el plano en PDF que te puedes descargar desde aquí, es accesible desde el mismo casco urbano de la ciudad en diversos puntos.
Efectivamente, todo el entorno natural que rodea a Bilbao y que se conoce como “Anillo Verde”, se encuentra actualmente interconectado por medio del llamado “Gran Recorrido”, una inmensa ruta de sendas y caminos rurales que permiten al viajero adentrarse en los encantos naturales que rodean a la ciudad de una forma cómoda, configurándose así un itinerario apto para todos los gustos, desde quienes sólo desean practicar senderismo, pasando por quienes gustan del cicloturismo, y llegando hasta quienes buscan emociones más fuertes practicando la escalada u otros deportes de aventura, todo ello gracias a la fácil accesibilidad de las zonas forestales circundantes gracias a los itinerarios auxiliares que, desde la propia ciudad, permiten adentrarse en ese “Gran Recorrido” natural que rodea a la ciudad.
Así, desde el mismo centro de Bilbao, en pocos minutos puedes acceder al “Gran Recorrido” por medio de alguna de las siguientes rutas:
- Ruta 1: Zabalburu-Pastorekorta. Longitud: 6,8 km.
- Ruta 2: Buia-Pastorekorta. Longitud: 4,5 km.
- Ruta 3: Buia-Igertu. Longitud: 2,8 km.
- Ruta 4: Zabalgarbi-Pozo los Caballos. Longitud: 2,7 km.
- Ruta 5: Plaza Rekalde-Arraiz. Longitud: 2,5 km.
- Ruta 6: Plaza Rekalde-Gangoiti. Longitud: 3,9 km.
- Ruta 7: Plaza Pio XII-Ugasko. Longitud: 1,2 km.
- Ruta 8: Plaza Elíptica-Vía Vieja. Longitud: 1,8 km.
- Ruta 9: Basílica de Begoña-Camino de Atxeta. Longitud: 1,1 km.
- Ruta 10: Parque Europa-Santa Marina. Longitud: 3,7 km.
En el plano en PDF de este “Gran Recorrido” puedes ver indicadas estas rutas auxiliares, algunas de las cuales están señalizadas en la propia ciudad, por lo que es muy fácil orientarse, mientras que otras no lo están, aunque se anuncia que, próximamente, serán señalizadas.
Asimismo, existen 8 rutas para acceder directamente a los montes que rodean la ciudad, rutas conocidas como “rutas de montes”, las cuales te permiten acceder directamente a los ocho montes que conforman el “Anillo Verde de Bilbao” desde el propio casco urbano de la ciudad, ya sea en coche, en bicicleta o, sencillamente, a pie. Estas 8 rutas son las siguientes (si pulsas sobre el nombre de cada una de ellas te podrás descargar gratuitamente el correspondiente tríptico en PDF editado por el Ayuntamiento de Bilbao):
- Ruta Distrito 1: Desde el Parque de Sarriko llegas al Monte Banderas, con un recorrido de unos 5 km.
- Ruta Distrito 2: El punto de partida es el Ayuntamiento de Bilbao y te conduce al Parque Etxebarría.
- Ruta Distrito 3: Desde esta ruta, partiendo del Parque Europa, puedes llegar hasta el Monte Avril en un trayecto de unos 7 km.
- Ruta Distrito 4: Esta ruta, desde el Parque Larreagaburu, conduce al Monte Santo Domingo.
- Ruta Distrito 5: Esta ruta te conduce hasta el Parque Ibai Eder, a través de unas sendas de bosques preciosas. Esta ruta parte de la Plaza de la Cantera.
- Ruta Distrito 6: Desde la Plaza Moyua, esta ruta te lleva al emblemático Pagasarri, en un trayecto de casi 10 km.
- Ruta Distrito 7: Esta ruta parte del Parque de Eskurce y te conduce hasta el Monte Arraiz.
- Ruta Distrito 8: A partir de la estación de “Termibús” se llega al Parque de Kobetamendi, donde hay una amplia zona de esparcimiento con áreas de ocio y parrillas.
Como habrás podido comprobar, Bilbao vive en armonía con su entorno natural de una forma plena, un entorno natural que está intrínsecamente ligado a la ciudad a la que rodea, penetrando incluso en ella en algunos puntos, con rutas, senderos y parques que te conducirán a los recónditos rincones naturales que encierran las zonas forestales que enamoran a quien se adentra en ellas, ofreciendo al visitante la posibilidad de realizar mil y una actividades al aire libre, a un paso del casco urbano de Bilbao. Senderismo, cicloturismo, alpinismo, acampadas, turismo rural o, simplemente, el placer de pasar un día de campo en familia, aprovechando las zonas recreativas creadas para los más acomodados, con todos los servicios que se pueden esperar, son algunas de las actividades que nos regala el llamado “Anillo Verde de Bilbao” con su “Gran Recorrido”; toda una experiencia para los amantes de la naturaleza, unido ello a la comodidad de tener a un paso el casco urbano de una ciudad como Bilbao cuyos encantos son infinitos.
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