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El Palacio de Versalles


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Guía de París
El Palacio de Versalles comenzó siendo una simple “casita de campo” de la mano de Luis XIII, en el año 1623, con la sola intención de que constituyera un refugio para sus cacerías. Nada hacía imaginar al Monarca en lo que se convertiría posteriormente aquél pequeño refugio.
 

Un poco de Historia sobre el Palacio de VersallesUn poco de Historia sobre el Palacio de Versalles…

París

En nuestra Guía de París es indispensable realizar una parada en el Palacio de Versalles (también llamado “Castillo de Versalles”). Símbolo del poderío y del esplendor de las antiguas monarquías francesas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hoy constituye uno de los atractivos turísticos más visitados en Francia.

El Palacio de Versalles constituye un complejo de jardines, bosques y edificios impresionante, ya que sus cifras asustan a cualquier visitante (más de 800 hectáreas de parques y jardines, más de 700 habitaciones, casi 3000 ventanas, …).

Pero, además, la Historia del Palacio de Versalles también impresiona, ya que es uno de los elementos clave para explicar el pasado de Francia y entender su presente.

El Palacio de Versalles comenzó siendo una simple “casita de campo” de la mano de Luis XIII, en el año 1623, con la sola intención de que constituyera un refugio para sus cacerías. Nada hacía imaginar al Monarca en lo que se convertiría posteriormente aquel pequeño refugio.

El propio Luis XIII siguió ampliando aquella “casita de campo” y añadiendo terrenos y edificios, labor que fue continuada por Luis XIV, quien ordenó convertir el complejo en Palacio con la construcción de los primeros elementos palaciegos en 1668, de la mano del arquitecto Louis Le Vau, construcción que culminará en su primera fase en 1710, adquiriendo en dicha fecha su estructura y fisonomía actual en sus grandes rasgos.

Pero Luis XIV no se limitará a construir un gran Palacio, sino que pretenderá que sea inmenso, de dimensiones inimaginables hasta entonces, convirtiendo el edificio en una verdadera ciudad para la Familia Real y la Corte. Efectivamente, el Palacio de Versalles es “El Palacio”, el modelo de Palacio por antonomasia, de dimensiones grotescas con las que el Monarca buscaba una doble finalidad: por un lado, proclamar su grandeza y su poder al Mundo, construyendo un complejo palaciego único, inmenso, de dimensiones apabullantes y de una belleza y preciosismo hasta entonces desconocidos; y, por otro lado, una finalidad más política y práctica, que no era otra que la de tener a toda la nobleza y cortesanos muy cerca de él, con lo que podría controlar, evitar y sofocar posibles conspiraciones palaciegas. Esa doble finalidad dará como resultado un Palacio de leyenda, de pabellones inmensos, de inabarcables salones, todo envuelto en un lujo hasta entonces desconocido en las cortes europeas (sólo al alcance de los zares de Rusia) en el que desarrollaban sus quehaceres cotidianos la Familia Real y la miríada de cortesanos que revoloteaban alrededor del Monarca buscando su favor, sin olvidar las multitudinarias fiestas palaciegas que llenaban de música, luz y color los salones de Versalles.

 

 

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Efectivamente, Luis XIV fue quien le dio al Palacio de Versalles su esplendor actual, instaurando, además, la obsesión de los Monarcas franceses por el Sol como símbolo en el que reflejarse (de hecho, Luis XIV se autodenominó “El Rey Sol”), lo que se puede comprobar en distintas estancias del Palacio. Originariamente estaba prevista la demolición del Palacio original para construir uno totalmente nuevo; sin embargo, esta idea se trocó por la de mantener el Palacio viejo, remodelarlo, y ampliar el conjunto palaciego a partir de esta vieja construcción, remodelaciones y ampliaciones que podemos agrupar en diferentes fases, de la mano de diferentes arquitectos (destacando Le Brun, a quien se debe la impresionante “Galería de los “Espejos), pero bajo el reinado todos ellos de Luis XIV, en las que se abordaron la ampliación y adorno del patio central, la cosntrucción de pabellones para invitados, cocinas y establos, la ampliación de los jardines alrededor del Palacio y la construcción de dos grandes alas laterales y redecoración de la fachada, todo lo cual sentará las bases y la estructura de lo que es el Palacio actual, con una clara influencia italiana, sublimación de los estilos renacentista y barroco, dando lugar a un Palacio de proporciones faraónicas y majestuosas, modelo a imitar por el resto de monarquías europeas, ya que el Palacio de Versalles es, sin duda, el Palacio por excelencia que responderá a los deseos megalómanos de Luis XIV, quien lo convertirá en su residencia oficial en 1862.

Conociendo la personalidad de Luis XIV, también llamado “Luis El Grande” o “El Rey Sol”, se entiende bien su megalomanía y la grandiosidad y esplendor del Palacio de Versalles. Este lugar debía ser algo más que la Residencia Real, debía ser una esplendorosa Corte que reflejara todo el poder y esplendor del Monarca, un Palacio sin precedentes que impresionara al resto de cortes europeas, proclamando así el poder absoluto de un Rey que gustaba, por lo demás, exteriorizar sobremanera dicho poder en su forma de vestir, poniendo de moda modelos imposibles, recargados y barrocos, una personalidad que, sin duda, se trasladó a su mayor obra arquitectónica: el Palacio de Versalles.

A la muerte de Luis XIV, llegó Luis XV y con él finalizaron las ampliaciones majestuosas, sustituyéndose la grandiosidad por la comodidad. Efectivamente, durante su reinado se llevaron a cabo una serie de reformas encaminadas a hacer más acogedores los distintos edificios y estancias de Versalles, así como mejorar las decoraciones de interiores y exteriores, pero sin emprender más ampliaciones de los edificios. Sin embargo, Luis XV no sentía una especial predilección por Versalles como lugar de residencia, y ello precisamente por la grandiosidad de las estancias, lo cual no era del gusto del Monarca, quien prefería los sitios recogidos. Así se entiende que, como indicamos, el joven Rey optara por reformar los interiores del Palacio para que resultaran más cálidos y acogedores, tanto para la Familia Real como para los invitados.

 

 

Destacan durante el reinado de Luis XV la construcción del Salón de Hércules, de la Ópera Real (inaugurada con motivo de la boda entre el Delfín y María Antonieta de Lorena, el 16 de mayo de 1770) y del Pequeño Trianón, así como las importantes reformas y cambios en la decoración de los aposentos destinados a la Familia Real. Destaca también la demolición de las Estancias de los Baños y, sobre todo, de la Escalera de los Embajadores, una joya arquitectónica que el paso del tiempo fue deteriorando y que, por su costo, fue imposible restaurar, por lo que se decidió demolerla y sustituirla por otra más austera y funcional, de acuerdo con los gustos del Monarca.

Con Luis XVI llegará el desenfreno, el despilfarro económico, la Revolución Francesa y, como no, el declive del Palacio de Versalles. Efectivamente, la vorágine de fiestas, gastos y despilfarros del Monarca, unido a la falta de Tesorería Real, llevarán a la dejadez en el mantenimiento del Palacio y su progresiva degradación, lo que, unido a la Revolución Francesa de 1789 y el saqueo del Palacio por la turba, conducirá a su abandono y casi destrucción. No obstante, durante el reinado de Luis XVI caben destacar pequeñas reformas, como fue el caso de la construcción del Pequeño Trianón, el Belvedere y el Templo del Amor, así como la decoración de fachadas y la colocación de esculturas.

Como hemos indicado, la llegada de la Revolución Francesa en 1789 supondrá el definitivo declive del Palacio. Además de la irrupción de la turba en el Palacio durante la Revolución, el hecho de que la Familia Real fuera obligada a abandonarlo y establecer su residencia en París hará que Versalles quedara en desuso y vacío, lo que provocó que varias veces fuera objeto de importantes saqueos, lo que llevará al Palacio a una degradación sin precedentes, una degradación que comenzará a desaparecer con la llegada de Napoleón.

Efectivamente, con Napoleón se frenó la degradación del Palacio de Versalles (incluso consideró la posibilidad de convertir a Versalles en su residencia, idea que desechó finalmente), aunque nunca más volvería a conocer el esplendor de antaño, de modo que, progresivamente, fue convirtiendose en una especie de museo, convirtiéndose definitivamente en tal de la mano de Luis Felipe I de Francia, salvo algunos episodios ocasionales en que fue utilizado como sede de la Asamblea Nacional e, incluso, cuartel general del ejército prusiano en en 1870 durante el asedio de París.

 

 

Actualmente, el Palacio de Versalles y sus diferentes edificios, se han consolidado como un inmenso museo (conocido como “Museo de la Historia de Francia”), gestionado por un organismo público (aunque con patrocinios también privados, destacando entre estos últimos la “American Friends of Versalles”), pero que, al propio tiempo, es utilizado para algunos actos de carácter político y oficiales por la Presidencia de la República Francesa, lo que, sin duda alguna, ayuda sobremanera a su conservación y recuperación de su esplendor. En esta línea, existen numerosos proyectos para su restauración y conservación, algunos en marcha y otros en proyecto, proyectos que, como puedes imaginar, dilatan bastante en su plasmación, sobre todo porque lo faraónico del complejo requiere siempre de grandes cifras económicas que se obtienen el Erario francés, de donaciones privadas y, cómo no, de las entradas y recuerdos que adquieren los más de 3 millones de turistas que cada año visitan el Palacio de Versalles.

Recomendaciones en tu visita al Palacio de VersallesRecomendaciones en tu visita al Palacio de Versalles…

París

El Palacio de Versalles está situado, como su propio nombre indica, en el Distrito de Versalles, por lo que para visitarlo habrás de tomar el RER de la línea C (cuenta con tres líneas, la A, la B, y la C, siendo esta última la que conduce a los alrededores de París). El precio ronda los 3€ y el tren te deja en la estación de trenes de Versalles, a unos 10 minutos a pie del Palacio (identificarás claramente dónde está ubicado por la cantidad de gente que va hacia él). Para ubicarte, puedes descargarte desde aquí un plano en PDF de la ciudad de Versalles.

El precio de entrada ronda los 20€ y te permite la visita a todos los lugares del Palacio de Versalles, salvo los que estén cerrados por reformas. La “audioguía” va incluida en el precio y, sinceramente, es utilísima. Recuerda que el primer domingo de cada mes la entrada a algunos edificios del complejo es gratuita, así que aprovecha.

La compra de las entradas la puedes realizar en las propias taquillas del Palacio hasta las 15:00 horas, o bien en las estaciones de tren de la SNCF o a través de la FNAC. También se pueden comprar las entradas con el llamado “Forfait Loisirs Château de Versailles” de la SNCF, que incluye el billete de ida y vuelta en tren, aunque los precios varían según la zona de París de la que provengas, con un precio máximo de unos 30€. El “Forfait Loisirs Château de Versailles” se compra en las taquillas “Transilien SNCF” de las estaciones de tren de París, así como en la página web de la FNAC. También puedes utilizar para acceder a Versalles la ”Carte de Musées et Monuments” de la que te hablamos en nuestra sección “Qué hacer y visitar en París”, aunque con algunas limitaciones.

 

 

Recuerda que los lunes cierra el Palacio de Versalles, así como determinados festivos especialmente significativos en Francia. Te recomendamos que vayas a Versalles temprano, ya que abren a partir de las 9:00 horas hasta las 18:00 horas (aproximadamente), por lo que mejor si llegas pronto para aprovechar la visita. Los jardines abren todos los días y son accesibles desde las 8:00 horas hasta las 19:00 horas, aproximadamente.

El Palacio de Versalles es la máxima expresión de la grandiosidad histórica de Francia, grandiosidad que trasciende los muros del propio Palacio y se extiende a todo el Distrito de Versalles. Efectivamente, Versalles (situado a unos 17 km hacia el oeste del centro de París, constituyendo la capital o “prefectura” del Departamento de Yvelines) fue desde 1682 (cuando el Rey Luis XIV estableció el Tribunal y el Gobierno en Versalles) la verdadera capital de Francia, situación que se prolongó hasta la muerte de Luis XIV en 1715 (posteriormente Luis XV volvió a establecer su residencia permanente en Versalles hasta la Revolución Francesa) y durante la cual la ciudad de Versalles fue el verdadero centro de poder de Francia, a pesar de que París seguía siendo la capital oficial y el Louvre el Palacio Real también oficial, algo que todavía se puede apreciar en todos y cada uno de los rincones de la ciudad de Versalles.

Efectivamente, Versalles ofrece mucho más que el Palacio de Versalles, por lo que una recomendación sería dedicar un día a la visita del Palacio, pero otro día a visitar la propia ciudad, ya que en esa visita te esperan maravillas como la Catedral de San Luis, la Iglesia de Notre-Dame, la Catedral de San Luis, la Iglesia de Saint Symphorien, el Liceo Hoche o la propia Estación de “Versalles-Rive-Gauche”, una maravilla de piedra, cristal y acero a la que llega el RER.

Una vez que llegues al Palacio de Versalles, accederás a él a través de la inmensa Plaza de Armas, rodeada de los no menos impresionantes jardines. Te recomendamos que antes de entrar al Palacio te des un paseo por la Plaza y su entorno, ya que es una experiencia para disfrutar. Recuerda que te puedes descargar desde aquí un plano en PDF del Palacio de Versalles y sus accesos.

Una vez que accedas al Palacio, accederás a la Galería de los Espejos. La Galería de los Espejos o Sala de los Espejos, es una de las estancias más significativas del Palacio de Versalles. Objeto de una impresionante restauración de varios años que culminó en 2007, la Galería de los Espejos ha recuperado el esplendor de la época de Luis XIV.

Como en el resto del Palacio de Versalles, las cifras de esta estancia impresionan, ya que cuenta con más de 350 espejos y casi 20 ventanales, con casi 80 metros de largo, todo ello en un entorno de decoración barroca que podemos considerar el máximo exponente de este estilo.

La construcción de la Galería de los Espejos se inició en el año 1678, concluyendo en el 1684, bajo la dirección de Charles Le Brun, y siendo uno de los lugares del Palacio con más Historia por su majestuosidad, ya que, por ejemplo, fue el lugar donde se celebró el matrimonio de María Antonieta o la firma del Tratado de Versalles.

Además de las estatuas y bustos que adornan la estancia, los capiteles de las pilastras de mármol y los impresionantes espejos, abruma la cantidad de detalles que rematan cada uno de sus elementos y sus frescos del techo abovedado.

Sin duda alguna, la Galería de los Espejos te va a impresionar, especialmente tras la última restauración, ya que el esplendor de sus orígenes ha vuelto con unos dorados pulidos y relucientes, unos mármoles pulidos y resplandecientes, y unos frescos luminosos. Tómate tu tiempo para atravesarlo y no lo hagas a la carrera.

 

 

Flanqueando la Galería de los Espejos se encuentran los Salones de la Paz y de la Guerra. Al norte de la Galería está el “Salón de la Guerra”, mientras que al sur se encuentra el “Salón de la Paz”.

En el Salón de la Guerra podrás disfrutar de los relieves de Antoine Coysevox (nacido en Lyon, pero descendiente de españoles), en los que la figura de Luis XIV aparece majestuoso a lomos de su caballo.

A medida que avanzamos desde el Salón de la Guerra hasta el Salón de la Paz, atravesando la Galería de los Espejos, se puede apreciar el efecto de la reciente reforma de la referida Galería, ya que podemos descubrir un efecto muy interesante al difuminarse poco a poco el azul de los cuadros a medida que avanzamos.

El Salón de la Paz está también consagrado a la mayor gloria de Luis XIV y, junto al Salón de la Guerra y la Galería de los Espejos, forman un conjunto arquitectónico y decorativo indivisible.

También, en el interior del Palacio, resulta indispensable visitar:

  • Las Cámaras del Rey y de la Reina: Se trata de las habitaciones de los Monarcas, exquisitamente decoradas con riquísimos ornamentos, bordados y pinturas, llamando especial atención la de María Antonieta, ya que se recrea el estado de su cámara cuando la abandonó tras la Revolución de 1789.
  • La Capilla Real: Sencillamente impresionante. Rodeada de unas impresionantes columnas, rematan el conjunto los frescos de su cúpula, formando un contraste y combinación perfectas el blanco de las columnas con el oro de la ornamentación. Toda la Capilla se halla esculpida en piedra y se dedica a San Luis, siendo el lugar donde todos los días escuchaba Misa Luís XIV.
  • La Ópera Real: También es indispensable su visita. Esta Ópera fue construida por Luis XV por la boda de su hijo con María Antonieta, inaugurándose en 1770. Revestida completamente de madera, tiene aforo para más de 700 personas, su decoración es del más exquisito barroco, por lo que resulta impresionante.
  • Museo de la Historia de Francia: Luis Felipe I de Francia ordenó la construcción de este Museo, constituyendo, en realidad, un conjunto de museos que lo convierten en el más grande del Mundo. El Museo está situado en las alas del Castillo, conservándose en la zona intermedia para la exhibición al público las estancias anteriormente descritas, por lo que, en realidad, podemos considerar a todo el Palacio de Versalles como un inmenso Museo.

Una vez que hayas visitado el Palacio te recomendamos que visites los Jardines de Versalles, donde encontrarás, además el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, así como una serie de edificios también de interés. Te recomendamos visitar a primera hora de la mañana el Palacio, dejando para el final de la visita los Jardines, ya que su apertura al público se prolonga hasta bien entrada la tarde, con lo que te asegurarás el no perderte nada. Aprovecha la salida del Palacio para comer en alguna de las cafeterías o restaurantes que hay en el propio Versalles.

Recuerda que para ubicarte tienes el mapa que encontrarás a continuación, así como mapas y planos en PDF de París, el Metro, el RER y las líneas de autobús, entre otros, en la sección de esta misma Guía de París que dedicamos a mapas y planos en PDF de París, los cuales te podrás descargar gratuitamente.

Ubicación del Palacio de VersallesUbicación del Palacio de Versalles…


 

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Palacio de VersallesJardines de VersallesCapilla en VersallesCapilla en VersallesBosque en VersallesSala de los EspejosEl LouvreParis de nocheEl Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)El Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)El Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)Las orillas del Sena

* Agradecemos especialmente las fotografías aportadas por ricardo.martins.

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