Haití: caos y miseria tras el terremoto
Portada | Viaje Noticias | Haití: caos y miseria tras el terremoto
![]() Y es que a Haití sólo le faltaba esto: el terrible terremoto del miércoles. Un terremoto que se ceba de una manera especialmente cruel en un país en el que la policía y el Estado están para otras cosas, no para servir a la población, como ocurre, por lo demás, en la mayoría de los países pobres en los que este tipo de desgracias tienen siempre unos efectos devastadores. |
Resulta recurrente el dicho de que “las desgracias nunca vienen solas” o el de “a perro flaco todo son pulgas”, dicho que, siempre, viene que ni pintado a las grandes catástrofes cuando tienen como escenario países pobres o zonas depirmidas. Y, cómo no, estos dichos son perfectamente aplicables al caso del terremoto que sacudió Haití el pasado miércoles 13 de enero, un terremoto que se ha cebado en el país más pobre de América, un país que arrastra, por lo demás, una larga historia de sinsabores y desgracias desde su misma fundación.
Efectivamente, Haití logró su independencia en el año 1804, todo un hito si recordamos que, tras EE.UU., fue el segundo país en el continente americano en conseguirla, lo cual parecía augurar un futuro prometedor y lleno de esperanza. Asimismo, a ello ha de añadirse el hecho de que fue el primer país en el Mundo que abolió la esclavitud, hito que supuso el punto de partida para el progresivo fin de la esclavitud en el resto del Planeta. Sin embargo, esas dos circunstancias especialmente significativas y esperanzadoras supusieron la condena de Haití para los restos.
Y es que no sentó nada bien en un Mundo en el que el esclavismo constituía uno de los pilares básicos de la economía y del desarrollo de las grandes potencias coloniales, el hecho de que un país de esclavos lograra su independencia frente a una minoría blanca, ni tampoco el que el joven Estado proclamara la abolición de la esclavitud, circunstancia esta última que podía constituir (como así fue) un peligroso ejemplo para las demás colonias en las que la mano de obra gratuita era indispensable para el enriquecimiento de los colonos blancos. Y, efectivamente, esas dos circunstancias hicieron que Haití sufriera el bloqueo por parte de las grandes potencias europeas, capitaneadas por Francia, la antigua metrópoli colonial, con el objetivo de hundir el reciente experimento antiesclavista y atajar lo más rápidamente posible que el ejemplo cundiera.
De esa forma, el joven Estado de esclavos libertos comenzó con mal pie su reciente andadura, debiéndose enfrentar a las importantes trabas que las potencias coloniales le ponían, lo que mermó de forma considerable su posibilidades de crecimiento, caldo de cultivo ideal para dictadores y politicastros de todo signo que hundirían aún más al país en la miseria. De esta forma, el aparato del Estado iría transformándose en un instrumento de represión al servicio de políticos y dictadores de turno, tomando como ejemplo lo peor de la herencia colonial, llegando a su clímax con la familia Duvalier, familia cuyo patriarca, François Duvalier (más conocido como “Papa Doc”) instituyó desde 1957 un régimen de terror (con el apoyo y financiación del los EE.UU.) en el que la terrible policía del régimen (los “tomtom macut”) se encargaba de silenciar con sangre cualquier intento de oposición a una sangrienta dictadura que se prolongaría hasta el año 1986, año en el cual el hijo del patriarca de los Duvalier, Jean-Claude Duvalier, fue expulsado del país por una rebelión popular, dando con ello paso a una democracia bajo mínimos que defraudó todas las expectativas populares, algo que, por lo demás, no era nuevo en un país en el que cualquier esperanza de futuro había sido ahogada de forma sistemática por la traición y la corrupción de quienes, precisamente, antes la encabezaran.
Y es que a Haití sólo le faltaba esto: el terrible terremoto del miércoles. Un terremoto que se ceba de una manera especialmente cruel en un país en el que la policía y el Estado están para otras cosas, no para servir a la población, como ocurre, por lo demás, en la mayoría de los países pobres en los que este tipo de desgracias tienen siempre unos efectos devastadores.
Más de 100.000 muertos, gentes deambulando por lo que queda de las calles de Puerto Príncipe sin rumbo alguno, edificios y chabolas ya inexistentes, imposibilidad total de comunicación con el exterior, ausencia total de asistencias sanitarias y de emergencias, nulidad total de servicios de rescate, …; en suma, la ausencia total de Estado, de poderes públicos que atiendan y protejan a la población, ya que esas instituciones están al servicio en exclusiva de la minoría mulata que domina el país y acumula todas las riquezas. Haití, tras el terremoto, parece la peor pesadilla extraída de una película apocalíptica, en el que lo inimaginable se hace realidad; un escenario de terror y de dolor que es observado por el resto del Mundo que es incapaz de poder acceder a la capital Puerto Príncipe por la destrucción prácticamente total de las infraestructuras que dan acceso a la misma.
Por ahora la llegada de ayuda humanitaria a Puerto Príncipe (a sólo 15 km del epicentro del devastador terremoto de 7 grados en la escala de Richter) está siendo prácticamente imposible, de modo que las ayudas de emergencia, como podemos ver a través de los medios de comunicación, se la están prestando los propios haitianos mútuamente con los nulos recursos con que cuentan, apilando los miles de cadáveres que tapizan las calles de la capital y evitando los saqueos que se multiplican, ante la ausencia total de servicios públicos de emergencia y seguridad, algo que se puede comprobar simplemente viendo las imágenes que nos ofrecen los informativos de las calles de Puerto Príncipe, imágenes en las que no se adivina ni un militar ni un policía que ponga orden en las labores de rescate o, mejor dicho, de supervivencia.
Haití es verdaderamente un esperpento en el que se escuchan los gritos de socorro entre las ruinas, socorro que no llegará o lo hará tarde; un esperpento en el que miles de heridos no pueden ser atendidos porque no hay donde hacerlo; el terror en estado puro que intenta atajar la Comunidad Internacional y las ONGs con las primeras ayudas que comienzan a llegar a Haití, país que ocupa la zona oeste de la Isla de la Española, junto a la República Dominicana, país este último que ha sido el primero en prestar su ayuda a su vecino.
Pero lo peor está aún por llegar, cuando se produzcan las réplicas del terremoto y, sobre todo, cuando haya que reconstruir desde cero totalmente este país que hace años perdió la esperanza de cualquier futuro. Esperemos que en esa labor no vuelva a ser abandonado el pueblo haitiano, como tantas veces lo ha sido, desangrándose su futuro ante la pasividad internacional.
En cualquier caso, lo que importa ahora es el momento y ayudar en la medida de lo posible a este país devastado, prácticamente inexistente, en el que todavía hay unos 70 españoles desaparecidos o que aún no han sido localizados por la Embajada Española en Haití ni el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español. Si quieres ayudar puedes visitar esta completa página del Diario El Mundo en la que se indican los números de cuenta de emergencia habilitadas por las principales ONGs que han reaccionado inmediatamente ante la tragedia.
Publicado el 14 de enero de 2010
Herramientas para organizar tus viajes y tu ocio al mejor precio…
|
|





Vuelos baratos
Billetes de autobús
Billetes de tren
Coches de alquiler
Viajes y vacaciones
Hoteles y casas rurales
Reservas en restaurantes
Ocio y aventura
Compra y reserva de entradas
Seguros de viaje
Comentarios
Déjanos tu comentario...
y, por cierto, nos puedes dejar tu imagen con un gravatar!