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Los Jardines de Versalles


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Guía de París
Estos jardines son impresionantes, tal y como podrás comprobar en el mapa del Palacio y los Jardines, ya que podrás comprobar que el Palacio resulta casi insignificante en comparación con la inmensidad de los Jardines de Versalles (el Palacio aparece marcado en el mapa con una señal verde. Compáralo con el tamaño de los Jardines). En el mapa también podrás comprobar que aparece indicado el nombre de cada una de las zonas…
 

El concepto del jardín francésEl concepto del “jardín francés”…

París

Una vez que hayas visitado el el Palacio de Versalles, y después de comer algo, la visita a los Jardines es obligada, pero sin limitarte a dar una vuelta y punto.

Los Jardines de Versalles son el máximo exponente de los que se denomina “jardín francés”, denominación que requiere el cumplimiento de determinados requisitos: geometría, imposición de la perspectiva, uso del agua como elemento decorativo y la modelación de los arbustos en formas y figuras reconocibles.

El origen del “jardín francés” se encuentra, precisamente, en los Jardines de Versalles, fruto del afán de Luis XIV (el “Rey Sol”) por expresar la grandiosidad de su reinado en un entorno de paz y tranquilidad, buscando para ello la perfección expresada en unos jardines que tienen un punto central o de partida (el Palacio) y que se extienden al infinito de una forma monumental, requiriendo dicha monumentalidad de figuras y formas espectaculares en la vegetación y de una flora y, por supuesto, una fauna exóticas (por ejemplo los pavos reales sueltos en los jardines), para, con todo ello, proclamar al Mundo el gusto y el poder del Rey Sol.

El gusto por el “jardín francés” se impondrá, a partir de ese momento, al modelo del “jardín italiano” o “jardín renacentista” imperante hasta entonces, un modelo de jardín que, no obstante, será el precursor del modelo versallesco. Efectivamente, el “jardín italiano” compartirá con el modelo francés el gusto por los espacios abiertos (el “jardín renacentista” surgirá como reacción frente al modelo jardinero de la Edad Media, un modelo recogido y destinado a decorar espacios cerrados, espacios pensados exclusivamente para la reflexión y el recogimiento), si bien seguirá anclado en las formas geométricas y simétricas medievales, aunque con una clara visión de apertura hacia el Mundo, antecedente de la vocación universal del “jardín francés”; podemos así decir que el “jardín italiano” se abrirá tímidamente en sus espacios, superando así al constreñido concepto medieval, siendo el paso necesario hacia la magnificencia y majestuosidad del “jardín francés”, un modelo de jardín que, además, superará con creces los contenidos botánicos de su precursor italiano, ya que, mientras este último limitará las especies contenidas a las propias del mediterráneo, el francés buscará también la universalidad en este sentido, incorporando especies de todo el Mundo para reforzar esa idea de majestuosidad y monumentalidad que caracteriza al jardín versallesco.

 

 

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El concepto de “jardín francés” encajará a la perfección en los gustos y ambiciones del “Rey Sol”, quien adoptará este concepto para mostrar al Mundo su poderío y la grandiosidad de su dominio, a lo que se une el deseo del Monarca de apartarse del mundanal ruido que suponía París, de la vulgaridad y el populacho, convirtiendo el el Palacio de Versalles en un centro de poder relajado y de una belleza sin igual desde el que contemplar el Rey Sol sus dominios huyendo del ajetreo de la capital.

El encargo del diseño de los Jardines de Versalles se encomendó a André Le Nôtre (a quien se puede considerar como padre del concepto del “jardín francés”), quien fue jardinero de Luis XIV de 1645 a 1700, por lo que también se le encomendó el diseño de los jardines del Palacio de Vaux-le-Vicomte y de los de Chantilly, como heredero de la tradición de su padre, Jean Le Nôtre, quien también fue jardinero de Luis XIII. André Le Nôtre era el jardinero perfecto para diseñar los Jardines de Versalles y satisfacer plenamente los deseos del Rey Sol, ya que era un amante de las características del “jardín francés”. Perfección y grandiosidad era lo que quería Luis XIV y, justamente, eso es lo que le dio André Le Nôtre en Versalles, quien, además, es responsable de otras maravillas botánicas y paisajísticas como es el caso de los Jardines del Vaticano.

Le Nôtre fue nombrado “Contrôleur Général des Bâtiments du Roi” en 1657, máximo cargo de confianza del Rey y desde el que impuso en los Jardines de Versalles los conceptos de la razón, la simetría y la grandiosidad que caracterizan a estos jardines, una labor que le llevó 10 años, más por los caprichos del Rey que por la laboriosidad de la obra en si misma. Sin embargo, valió la pena esa década de esfuerzo y trabajo, ya que el resultado fueron unos impresionantes jardines de casi 8.000 hectáreas (de las que hoy sólo quedan unas 100, aunque ello sigue siendo realmente impresionante) guardadas por un muro de 43 Km, todo ello respetando una simetria rayana a la perfección, por no afirmar que es la perfección misma.

 

 

El modelo del “jardín francés” fue generalmente adoptado por los jardineros, arquitectos y diseñadores de la época, siendo ampliamente imitado dentro y fuera de Francia, siendo su máximo exponente el caso de Versalles. Sin embargo, como todo en esta vida, el concepto fue sustituido posteriormente por el del “jardín inglés”, concepto que apareció en el siglo XIX y que, no obstante, adoptó algunos aspectos del francés, adaptándolos obviamente a la ideología imperante del Romanticismo de la época. En cualquier caso, el legado que nos ha dejado Versalles y sus Jardines es el ser modelo de perfección y de grandiosidad, el modelo en que se piensa cuando de jardines infinitos se trata, unos jardines que constituyen por si solos hoy día un verdadero monumento de referencia que no puedes dejar de visitar en tu viaje a París.

Unos jardines monumentalesUnos jardines monumentales…

París

Estos jardines son impresionantes, respondiendo a la perfección al prototipo del “jardín francés” del que son modelo estos jardines monumentales, tal y como podrás comprobar en el mapa del Palacio y los Jardines que podrás encontrar al final de esta página, ya que podrás comprobar que el Palacio resulta casi insignificante en comparación con la inmensidad de los Jardines de Versalles (el Palacio aparece marcado en el mapa con una señal verde. Compáralo con el tamaño de los Jardines). En el mapa también podrás comprobar que aparece indicado el nombre de cada una de las zonas en que se estructuran estos impresionantes jardines y bosques.

Los Jardines de Versalles ocupan el antiguo “Domaine Royale de Versailles”, extendiéndose por más de 800 hectáreas de superficie al oeste del Palacio de Versalles, en el municipio del mismo nombre (te puedes descargar un plano en PDF de la ciudad de Versalles desde aquí), constituyendo un conjunto paisajístico que es, en si mismo, un monumento con independencia del complejo palaciego en que se ubican; no en vano, la UNESCO los declaró Patrimonio de la Humanidad junto al Palacio de Versalles. Jardines impresionantes, zonas forestales preciosistas y excepcionalmente cuidadas cuya extensión se pierde en el horizonte, todo ello adornado por preciosas esculturas y fuentes que jalonan uno de los lugares más visitados de Francia (más de 6 millones de visitantes al año) y más bellos quizás del Mundo.

 

 

Obviamente, todo este complejo monumental de los Jardines de Versalles no fue obra de un día, ya que en su diseño y construcción se hubieron de atravesar diferentes etapas hasta llegar hasta nuestros días. Todas esas etapas vienen a coincidir con las Historia de Francia desde Luis XIII hasta hoy, pasando por la Francia napoleónica, etapas que irán dejando su huella en el complejo, huella que irá perfilando y modificando su fisonomía originaria, tanto por razones estéticas como por razones logísticas. Efectivamente, los Jardines de Versalles han ido evolucionando según el gusto de los diferentes gobernates franceses, al tiempo que también lo han hecho para solventarse diferentes problemas de mantenimiento y arquitectónicos, como por ejemplo las necesarias y períodicas reforestaciones que ha experimentado o las necesidades hídricas del complejo que cada vez fueron mayores a medida que iba creciendo, especialmente en lo relativo a su cada vez mayor número de fuentes y fontanas, necesidades estas últimas que se solventaron de forma definitiva con la obtención de las aguas necesarias procedentes de los ríos Bièvre y Sena, llegando incluso a consumir los Jardines de Versalles más agua que el propio París.

Y es que el agua es uno de los elementos esenciales en la estructura y belleza de los Jardines de Versalles, un elemento que contribuye al carácter monumental del complejo, dándole musicalidad, belleza, prestancia, quietud y armonía. Efectivamente, las fuentes, fontanas y estanques son esenciales en la belleza de todo el complejo, constituyendo un elemento de ornato y suntuoso que le otorgan una belleza única y adicional, siendo ejemplos majestuosos de ello, por ejemplo:

  • Estanque de Latona: Está situado en la zona del “Parterre d’Eau”, construido entre 1668 y 1670, representando un episodio mitológico de la “Metamorfosis de Ovidio”, debiéndose su nombre al hecho de que Latona y sus hijos (Apolo y Diana) eran atormentados en el referido episodio por los licios, impidiéndoles beber en la fuente, recibiendo éstos por su conducta el castigo de Zeus, quien los convertirá en ranas. El referido episodio mitológico es adornado por estatuas de Gaspard y Baltasar Marcy, siendo el conjunto obra de André Le Nôtre.
  • “Parterre d’Eau”: Situado sobre el anterior, constituye el paso obligado entre el Palacio y los Jardines, siendo el elemento de transición entre ambos, tal y como puedes ver indicado en el mapa que podrás encontrar al final de esta página. Es sin duda, el emblema de los Jardines.
  • Estanque de Apolo: Cerca del anterior se encuentra este estanque, entre el “Petit Parc” y el “Grand canal”, construido entre 1668 y 1671, obra también de André Le Nôtre, siendo esculpido por Louis de Chastillon. Las esculturas muestran a Apolo conduciendo su carro celeste y constituye uno de los iconos del complejo.
  • “Grand Canal”: Construido entre 1668 y 1671, cuenta con una una longitud de casi 1.500 metros y 62 de ancho y, al mismo tiempo, constituía lugar de recreo para realizar competiciones navales y paseos de recreo en bote así como colector de desagüe de las fuentes que adornan los Jardines. En la confluencia de este canal y el del norte se encuentra situada la “Petite Venice”, un lugar de recreo donde se congregaban gran número de yates de recreo, botes y hasta góndolas obsequiadas por la ciudad de Venecia. Alrededor de este canal se estienden todos los jardines y parques que conforman Versalles, destacando entre dichos parques “La Avenida de los Pavos”.
  • Gruta de Tetis: Un lugar realmente encantador, una gruta en la que las esculturas de Apolo, los Tritones y las Ninfas evocan el Mito de Apolo y la Ninfa de Tetis, Mito que, como todo lo que adorna el complejo de los Jardines de Versalles, se relaciona con el “Rey Sol” Luis XIV. Se encuentra al norte del Palacio de Versalles y servía para proveer de agua para el riego de los Jardines.
  • Estanque de los Abetos: Está al norte del Palacio de Versalles, también llamado “Estanque de Neptuno”. su construcción es de 1676 y constituye una especie de anfiteatro acuático lleno de surtidores donde podemos solazarnos y descansar con la visión onírica del juego y el sonido del agua entre las doradas estatuas que lo decoran.

La lista, sin embargo, parece interminable, ya que la relación que hemos enumerado es sólo a título de ejemplo. Así, paseando por los Jardines de Versalles nos vamos a encontrar con pequeñas joyas en forma de fuente o de estanque, como es el caso del Estanque de Baco, el de Cérès, el del Dragón, el de Flora, el de Saturno, “L’Orangerie”, “Le Rond Vert”, …, y así un largo etcétera de lugares llenos de encanto acuático que constituyen la parte y el todo de los Jardines de Versalles.

 

 

Y siendo el agua uno de los elementos fundamentales en el espacio monumental que constituyen los Jardines de Versalles, no podía faltar el aprovechamiento hecho espectáculo de toda esta belleza. Efectivamente, de, aproximadamente, marzo a abril de cada año (las fechas de inicio y final varían según el año) tiene lugar en los Jardines de Versalles el llamado “Grandes Eaux Musicales” (“Grandes Aguas Musicales”), un espectáculo que, dado el consumo de agua que supone, necesariamente tiene lugar dentro de la temporada señalada tan sólo unos pocos días, los cuales varían cada año, pero que suelen caer los sábados y domingos de todo ese período señalado, así como algunos días especialmente señalados y suplementarios. La dulzura del sonido del agua, con su tintineo resfrescante, acompañado todo ello de piezas musicales específicas para cada fuente, fontana y estanque, constituyen todo un espectáculo que nos muestra a este lugar en todo su esplendor.

Pero, si los “Grandes Eaux Musicales” son todo un espectáculo diurno (ya que sus horarios son habitualmente de 11 a 12 horas y de 15.30 a 17 horas), puedes imaginar la belleza infinita que supone el poder disfrutar del mismo espectáculo que nos ofrecen todas las fuentes, fontanas y estanques de los Jardines durante la noche, engalanados de luz y color en los llamados “Grandes Eaux Nocturnes”, un espectáculo en todo el sentido de la expresión que no te puedes perder, como no te puedes perder “La Sérénade”, una apertura perfecta para los “Grandes Eaux Nocturnes” que consiste en una danza al más puro estilo de la época de Luis XIV y que nos traslada al Versalles del “Rey Sol”.

Los “Grandes Eaux Nocturnes” tienen un calendario más reducido que los “Grandes Eaux Musicales”, ya que suelen tener lugar sólo de junio a agosto en algunos días predeterminados. En todo caso, señalarte que estos espectáculos no son gratuitos y, en algunos casos (como el de los “Grandes Eaux Nocturnes”) hay que reservar anticipadamente. Puedes obtener más información directamente en la página oficial del Palacio de Versalles. En cualquier caso, vale la pena disfrutar de estos espectáculos monumentales pagando algo de dinero, ya que se trata de una experiencia única en un entorno sin igual.

Y si simplemente lo que quieres es pasear por los Jardines de Versalles acompañado de música ambiental en cada uno de sus rincones, los martes de julio a septiembre, de 9 a 17.30 horas, puedes disfrutar de esta experiencia singular con los llamados “Jardins Musicaux”, una propuesta realmente deliciosa, pero que tampoco es gratuita, si bien vale la pena el precio que se paga por ella.

 

 

Como puedes comprobar, los Jardines de Versalles, además de ser un monumento en si mismos, son todo un espectáculo para los sentidos y, como tal, nos son mostrados por los parisinos, engrandeciendo más aún si cabe su belleza, transportándonos a los tiempos del “Rey Sol”, tal y como imaginara todo este complejo su creador Le Nôtre.

Pero el complejo monumental que constituyen los Jardines de Versalles no terminan con todo lo anterior, ya que vas a encontrarte con el delicioso “Dominio de María Antonieta“, un remanso de paz y tranquilidad en el que aquélla gustaba de escaparse de la sofisticación y artificiosidad de la Corte, un lugar lleno de colinas, jardines, peñas, estanques y ríos en el que se ubican dos Palacios adicionales al edificio principal que constituye el Palacio o Castillo de Versalles:

  • El Gran Trianón: También conocido como “Trianón de Mármol”, debe su construcción a Luis XIV, quien en el año 1687 decidió construir este edificio con influencia italiana, con unas columnas rosáceas preciosas en su entrada, ubicándose en un entorno ajardinado sin igual, a lo que se une el estanque que destaca el curioso “dragón acuático” que lo adorna. El objetivo Luis XIV era disponer de un lugar relajado y tranquilo lejos de la Corte donde disfrutar con tranquilidad de sus últimos años. Posteriormente fue ocupado por Napoleón y, más tarde, este pequeño palacio fue ofrecido por Luis XVI a María Antonieta posteriormente, quedando así incorporado a sus “Dominios”. Se trata de un edificio lleno de luz por el efecto de sus amplias columnatas de tonos claros (rosáceos en el caso de la “Galería del Gran Trianón” y blancos en el interior, especialmente en el caso del “Salón de baile del Gran Trianon”) y sus espacios abiertos y amplios, ubicado al final del Gran Canal y especialmente bello que no debes dejar de visitar.
  • El Pequeño Trianón: Fue construido de la mano de Madame de Pompadour, la favorita de Luis XV, siendo ocupado después por Madame du Barry, la siguiente favorita del Rey, pasando seguidamente a los “Dominios” de María Antonieta de la mano de Luis XVI. Está integrado por el “Jardín Francés” con una capilla y el “Jardín Inglés” con el Belvedere, el “Pabellón Francés”, el “Templo del Amor” y la “Aldea de la Reina”. Especialmente preciosa es esta pequeña Aldea, construida por encargo de Maria Antonieta para ella sola, y que parece sacada de un cuento de hadas. Destaca el estanque que encontrarás en la “Aldea” (llamada así porque allí se encuentra el “Caserío de la Reina” y varias casitas de adobe) y que la convierte en un lugar idílico, mucho más delicioso que el Gran Trianón por lo recoleto del entorno. Nada más acceder al lugar verás un pequeño edificio de planta cuadrada, sin grandes pretenciones, pero que encierra en su entrada un pecioso salón con una escalera de hierro forjado que es una delicia, escalera que lleva hasta el primero de los tres pisos de que consta el palacete y en el que se encuentran los cuartos de recepción y el departamento de la Reina. No te lo pierdas; como indicamos, es un lugar realmente delicioso.

Maria Antonieta, amante de la naturaleza y del recogimiento, nos regala sus “Dominios” cuya visita es obligada para escapar de la grandiosidad de los grandes parterres de los Jardines de Versalles. Unos “Dominios” en los que podemos disfrutar de rincones realmente bucólicos, llenos de encanto y en los que podemos imaginar a la Soberana paseando y solazándose con las vistas, sonidos y aromas que la rodeaban en sus escapadas de la artificiosa Corte.

 

 

Como habrás podido comprobar, los Jardines de Versalles son inacabables con una sola visita: el “Invernadero de los Naranjos” (cuenta con más de 1000 especies de todo el Mundo, incluidos naranjos, granados, limoneros, tomateras …), “El Huerto” (junto al Invernadero de los Naranjos encontrarás “El Huerto”, con especies hotofrutícolas también de todo el Mundo), el “Gran Jardín” (donde el Rey practicaba la caza, por lo que podrás recrear aquellos momentos paseando por él), o el “Arboretum de Chèvreloup” (situado en el Llano de Chèvreloup, ubicado al noroeste de los jardines, y que alberga más de 2.000 árboles de todo el Mundo), son algunas de las joyas que también encierran los Jardines de Versalles, joyas que constituirían una lista inacabable difíciles de abarcar en esta guía de viajes, joyas que te esperan en este complejo majestuoso que atrapa a todo el que lo visita, un espectáculo para los sentidos que no te puedes perder.

Ubicación de los Jardines de VersallesUbicación de los Jardines de Versalles…


 

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Palacio de VersallesJardines de VersallesCapilla en VersallesCapilla en VersallesBosque en VersallesSala de los EspejosEl LouvreParis de nocheEl Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)El Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)El Centro Georges Pompidou (Foto: ricardo.martins)Las orillas del Sena

* Agradecemos especialmente las fotografías aportadas por ricardo.martins.

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