Martin Rapaport: diamantes de vida


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Martin Rapaport: diamantes de vida
Nos ocupamos en nuestro espacio solidario de Martin Rapaport, toda una autoridad en la industria de los diamantes que, sin embargo, promueve su comercio justo en favor de los más débiles de la cadena diamantífera. Acércate a este personaje y recuerda que esperamos tus experiencias solidarias en contacto@viajeahorro.com.
 

¿Quién es Martin Rapaport?¿Quién es Martin Rapaport?…

Martin Rapaport

¿Quién es Martin Rapaport? Probablemente te preguntes ¿qué demonios hace en un espacio dedicado a la solidaridad un personaje que constituye, quizás, la primera autoridad mundial en el negocio de los diamantes? Pues sí, es una buena pregunta.

Martin Rapaport es, efectivamente, toda una autoridad en el mundo de los diamantes (algunos incluso señalan que es mucho más influyente y poderoso que De Beers, el gigante del diamante), siendo quien, en la práctica, viene a determinar la tendencia en la subida y la bajada del precio de los diamantes, por lo que podemos hacernos una ligera idea con ello de hasta dónde alcanza su poder y autoridad. En tal sentido, su opinión es fundamental en el universo del diamante, lo cual se debe, en buena medida, a su fama de absolutamente íntegro y escrupuloso en el negocio, siendo totalmente inútil intentar sobornarlo para alterar artificialmente el precio de mercado, y cualquiera que se precie en el negocio de los diamantes daría parte de su fortuna por tener de su lado a Martin Rapaport.

Martin Rapaport estableció en 1978 las primeras listas de precios de los diamantes, listas conocidas como el “Rapaport”, “Rap” o “Lista”, listas que, con el paso de los años, han pasado a llamarse “Rapaport Diamond Report”, en base a las cuales se estableció en 1982 el “RapNet”, un mercado interactivo del diamante en Internet que se puede consultar en Diamonds.net y que viene a ser como el “Wall Street” de los diamantes, punto de referencia diaria obligada para todo el que se dedique al negocio del diamante. Asimismo, Martin Rapaport ha sido fundamental en el establecimiento del “Proceso Kimberley” (el sistema de certificación para el comercio internacional de los diamantes en bruto), siendo un miembro importantísimo del World Diamond Council.

 

 

Ciertamente, toda una autoridad en el mundo del diamante que, difícilmente, se podría asociar a la solidaridad si tenemos en cuenta la leyenda negra (y cierta) que rodea a los diamantes y su procedencia de lugares en conflicto armado, conflictos muchas veces causados, precisamente, por el control y la comercialización de los diamantes, los “diamantes de sangre”, denominación que popularizó la película de Edward Zwick en 2006 “Blood Diamond”, en la cual se mostró al mundo de forma generalizada lo que realmente podía haber detrás de un diamante, detrás de la belleza y la magia de esta piedra preciosa tan deseada.

Sin embargo, Martin Rapaport es, realmente, un rebelde en el mundo de los diamantes, y así es considerado en este negocio. Martin Rapaport, efectivamente, se adelantó a Hollywood, a la prensa internacional y a la opinión pública internacional en la denuncia de lo que había detrás de los llamados “diamantes de sangre”, denuncia que logró grandes frutos gracias a la posición especialmente privilegiada de este personaje en el negocio del diamante, mucho antes de que nadie se planteara a nivel mediático denuncia alguna sobre lo que estaba ocurriendo en el corazón de África, el origen de la mayoría de los diamantes que se comercializan en el Mundo. Por ello, Martin Rapaport es toda una autoridad en el negocio y el mundo de los diamantes: por sus más de 30 años de autoridad profesional y, lo que es más importante, por la autoridad moral que le confiere el haber movilizado a toda la industria del diamante en pos del comercio justo en este sector.

Diamantes de sangreDiamantes de sangre…

Martin Rapaport

Una de las guerras civiles más sangrientas de las últimas décadas ha sido la de Sierra Leona, una guerra civil que permaneció silenciada por los grandes medios de comunicación occidentales y cuya motivación última fue el control y comercialización de los diamantes extraídos en aquél país, uno de los mayores productores de diamantes del Mundo. Y mientras occidente permanecía ciego a éste y otros conflictos en la zona, enquistados durante años, prestando más atención a otros conflictos más mediáticos y rentables políticamente, Martin Rapaport ya iba y venía en busca de apoyos en favor de su idea de establecer un comercio justo en el negocio de los diamantes, como única solución para acabar con décadas de conflictos armados y de situaciones de esclavitud en la explotación de los diamantes, algo que, cuando Rapaport comenzó en su cruzada, parecía impensable lograr.

Para esa ingente tarea, Martin Rapaport ha invitado a numerosas personalidades y celebridades a las zonas diamantíferas en conflicto, especialmente a Sierra Leona, para intentar lograr concienciarlas sobre la gravedad de la situación y la necesidad de realizar un profundo cambio en el negocio mundial de los diamantes, fruto de lo cual fue el establecimiento de la “Certificación Kimberley” (una certificación que avala el origen limpio de los diamantes y que con ellos no se han financiado conflictos armados) y la Conferencia Internacional del Diamante, Conferencia en la que se invita periódicamente a organizaciones no gubernamentales como Global Witness y Amnistía Internacional para reunirse con los líderes de la industria de diamantes y expresarles sus inquietudes y reivindicaciones.

 

 

En palabras de Martin Rapaport:

“Cientos de millones de dólares de diamantes de Sierra Leona se comercializan en los mercados mundiales, sin ningún beneficio a las personas o el gobierno de Sierra Leona. El verdadero problema de Sierra Leona no es simplemente la manera de compartir los recursos entre los diamantes de las facciones beligerantes, pero la manera de detener la industria de los diamantes ilegales de robar los recursos del país. Los cabrones no son sólo el robo de los diamantes de Sierra Leona, son para el comercio de armas, armas que se utilizan para matar a la gente, a mantener la guerra. El verdadero desafío que enfrenta Sierra Leona y el comercio mundial de diamantes, es la forma de detener esta horrible asesina ciclo de la actividad ilegal de diamantes.”

Esas palabras de Rapaport nos demuestran la fuerza del personaje, su integridad y sinceridad, así como su compromiso por una causa en la que nadie mostraba interés alguno cuando este hombrecillo, con su eterna pajarita, comenzaba a incomodar a adinerados diseñadores, famosos, financieros y hombres de negocios, mostrándoles fotografías de los efectos de las guerras civiles africanas que tenían como trasfondo los diamantes de sangre, o invitándoles a visitar directamente esos países, con el objetivo de mover las conciencias de los personajes más influyentes en la industria del diamante, de la moda y del “famoseo”, utilizándolos como correa de transmisión de su compromiso hacia el consumidor final, que es quien, en último término, compra los diamantes y tiene el poder de terminar con el infernal círculo vicioso de los diamantes de sangre, diamantes tras los cuales se encuentran conflictos pasados, presentes y, desde luego, futuros, por no hablar de la financiación por medio de ellos de importantes grupos terroristas, dada la facilidad con la que se pueden transportar los diamantes para ser utilizados como medio de pago.

Por un comercio justo de diamantesPor un comercio justo de diamantes…

Martin Rapaport

“Comercio justo de diamantes” es la clave en el trabajo de Rapaport, un comercio justo que comienza a través de la “minería artesanal”, con lo que se pretende acabar con las situaciones de práctica esclavitud que se dan en las zonas mineras del Oeste de África. De esta forma, se invita a los mineros de estas zonas a inscribirse en el Programa de Minería Artesanal propiciado por Rapaport y traer sus diamantes a una subasta pública, subastas en las que Rapaport paga un 5% del valor marcado por el mercado, diamantes que, así producidos y comercializados, adquieren el marchamo y la garantía de una procedencia justa y limpia.

Ello se complementa con la participación de ONG’s como Global Witness, así como la US Agency for International Development, quienes han invertido gran cantidad de recursos para crear cuatro cooperativas mineras en Sierra Leona, conscientes de que la única salida para estas comunidades mineras y, por ende, para sus países, es la vía del comercio justo de los diamantes.

Sin embargo, la tarea de Rapaport acaba prácticamente de comenzar, está casi “en pañales”, ya que nos encontramos ante una industria que mueve miles de millones de dólares y en la que la mano de obra minera es prácticamente gratuita, algo muy goloso a lo que la mayoría difícilmente querrá renunciar. No obstante, el ímpetu de Rapaport ha demostrado que, incluso en la industria del diamante, los cambios son posibles; ya lo demostró estableciendo un sistema de control de precios que acabó con la manipulación interesada de los mismos por medio de las “Rapaport Diamond Report”, así como con el establecimiento del “Proceso Kimberley” como certificación del origen no sangriento de los diamantes, unos sistemas que se han demostrado eficaces y que han sido aceptados y aplicados por la industria del diamante sin discusión.

 

 

Pero, como siempre ocurre en estos casos, somos los consumidores finales quienes tenemos gran parte de responsabilidad, quienes podemos y debemos exigir las garantías impulsadas y establecidas de la mano de Rapaport para asegurarnos del origen limpio del diamante que compremos, quienes, con nuestros actos, tenemos en nuestras manos la posibilidad de acabar con inacabables y sangrientos conflictos que nos parecen tan lejanos pero que, sin embargo, tenemos tan cercanos y de los que somos tan responsables. Con un mínimo esfuerzo podemos ayudar a este hombrecillo de la sempiterna pajarita, a este personaje que ofrece todo un espectáculo gestual en cualquiera de sus conferencias, a este hombre de negocios que, teniendo mucho que perder, ha optado por el compromiso para con los más débiles de la cadena diamantífera, para con quienes se encuentran en las minas y charcas de barro que extraen las piedras más preciosas y más deseadas que visten las noches de glamour de los países ricos, un compromiso en favor de quienes se encuentran olvidados y sepultados por miles de millones de dólares, por el lujo y la “gente guapa”, y, por supuesto, por años y años de guerras enquistadas que han dado como resultado millones de víctimas inocentes.

Galería de imágenesGalería de imágenes…

Martin RapaportFoto de grupo con Martin RapaportParticipantes en uno de los proyectos de Martin RapaportExtracción de diamantes en Sierra Leona
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