Qué hacer y visitar en Oviedo
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Si quieres saber qué no te puedes perder en Oviedo, echa un vistazo a nuestra Guía de Oviedo y organiza tus visitas con los lugares recomendados que te indicamos.
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Oviedo “La Vetusta”…

La expresión “Vetusta” se ha convertido con los años en un sinónimo de Oviedo. Acuñada en la obra maestra de Leopoldo Alas (“Clarín”) “La Regenta”, esta denominación ha sido tomada como referencia de la ciudad, si bien, la intención de “Clarín” no hace justicia a la Oviedo actual.
Efectivamente, en la novela “La Regenta”, se utiliza la denominación de “Vetusta” como sinónimo de hipocresía e incultura, como símbolo de retraso ideológico e intelectual, asociando la idea de una ciudad oscura, vieja y atrasada que atrapa y encierra a la protagonista, Ana Ozores, frustrando su potencial y frescura. Una crítica feroz a las ciudades provincianas de la época de la Restauración española, en las que el peso de una sociedad tradicionalista y atrasada impedían el florecimiento de las mentes brillantes e imaginativas.
Es cierto que “Vetusta” se asocia a Oviedo por la vinculación de “Clarín” con esta ciudad, lo cierto es que en aquella época cualquier ciudad de provincias española podía identificarse perfectamente con el calificativo que acuñó “La Regenta”. Y, a pesar de lo despectivo de la denominación que empleara “Clarín” en “La Regenta”, lo cierto es que la misma se ha ido abriendo paso entre los habitantes de Oviedo hasta convertirse en un símbolo de identidad de la ciudad.
Efectivamente, la denominación de “Vetusta” encierra hoy un encanto muy especial. Lejos de la intención del autor, hoy día, ávidos como estamos de recuperar las viejas esencias de nuestra España, “Vetusta” se ha convertido en una forma de reivindicar el Oviedo más añejo, el Oviedo más tradicional, el Oviedo literario, el Oviedo, en definitiva, más encantador.
El equilibrio entre lo viejo y lo nuevo…

Pero, sin duda, uno de los encantos de Oviedo que más sorprende al visitante es el equilibrio entre lo viejo y lo nuevo, lo antiguo y lo moderno. Efectivamente, Oviedo, casi sin darse cuenta, ha ido entrando poco a poco en la modernidad, pero conservando el respeto a sus aspectos más auténticos y optando por un crecimiento cultural, siendo este aspecto uno de los que mejor identifica a la ciudad hacia el exterior.
Oviedo ha enfocado en los últimos años su oferta turística hacia la cultura, a diferencia de otras ciudades españolas en las que han primado los grandes e impresionantes edificios y los eventos multitudinarios; una forma distinta de modernidad. Explotando su vertiente cultural, Oviedo se ha situado entre las ciudades que destacan por apostar por el futuro de una forma diferente, ahondando en sus raices y exportando lo mejor de su tradición y cultura hacia el exterior. En este sentido, son pocos ya los que no conocen dentro y fuera de nuestras fronteras los Premios Príncipe de Asturias, mediante los que, cada año, la ciudad de Oviedo se da a conocer al Mundo entero como punto de encuentro cultural, científico y político en el que se reconoce el esfuerzo y los valores de la Humanidad, representados en los premiados en cada edición que tiene lugar en el Teatro Campoamor.
Pero más allá de los Premios Príncipe de Asturias, Oviedo destaca por muchísimas otras facetas culturales, como es el caso de:
- La Temporada de Ópera: Desde 1948 Oviedo celebra una Temporada de Ópera incomparable, la cual se celebra en el Teatro Campoamor y que cuenta con un calendario operístico increíble, como podrás comprobar en la página oficial de la Ópera de Oviedo.
- La Temporada de Zarzuela: Pero el “Género Chico” también tiene cabida en el espacio cultural de Oviedo. Efectivamente, la Temporada de Zarzuela de Oviedo es digna de disfrutar a través de los Festivales de Teatro Lírico Español de Asturias que año tras año, desde 1994, tienen también como sede el Teatro Campoamor.
- Los Ciclos Sinfónicos: En el Auditorio-Palacio de Congresos Príncipe Felipe de Oviedo se celebran a lo largo del año dos Ciclos Sinfónicos excelentes: “Los Conciertos del Auditorio” y “Las Jornadas de Piano”. En esos ciclos es fundamental el papel de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la cual está compuesta por profesores de 20 nacionalidades procedentes de varios países de la Unión Europea, Rusia, EE.UU., y Latinoamérica, realizando más de 70 conciertos sinfónicos a lo largo del año, tanto en su sede permanente (el Teatro Campoamor) como en otras, tanto nacionales como internacionales, valiéndole ello un merecido reconocimiento nacional e internacional.
- La Oviedo Filarmonía: La “Oviedo Filarmonía” es una apuesta de los más jóvenes por la música lírica, siendo una de las más jóvenes formaciones sinfónicas españolas, iniciando su andadura en el año 1999 en el Teatro Campoamor de Oviedo; desde entonces, la joven orquesta ha ido creciendo e integra entre sus filas a virtuosos de todo el Mundo, desarrollando al propio tiempo una labor didáctica impresionante entre los más pequeños, haciendo crecer en ellos el amor por la música. Puedes visitar su página oficial en www.oviedofilarmonia.es.
- La Temporada de Teatro: El teatro en Oviedo son palabras mayores. Efectivamente, Oviedo cuenta con una Temporada de Teatro excepcional, repartida entre diferentes ciclos que tienen como eje fundamental el Teatro Campoamor de Oviedo, punto de referencia cultural en la ciudad indispensable, al que se une en la tarea dramatúrgica el Teatro Filarmónica, así como otros espacios culturales de la ciudad para representaciones de menor envergadura.
- La oferta museística: También Oviedo es ciudad de museos, destacando en esta oferta el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo de la Iglesia de Oviedo, el Museo Arqueológico o la denominada “Cámara Santa”, la cual está situada en la Capilla de San Miguel de la Catedral de San Salvador de Oviedo y en la que se conservan las más preciadas reliquias de la España Cristiana medieval, destacando sobre todas ellas el Santo Sudario.
Pero toda esa impresionante actividad cultural de Oviedo no sería posible sin el ímpetu de los ovetenses, en cuyas venas parece correr el fuego del arte y la cultura, lo que se plasma en el gran número de asociaciones culturales de todo signo que dan vida a esta ciudad y que sirven de soporte para los grandes eventos culturales que la distinguen. La Sociedad Filarmónica de Oviedo, la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera, el “Premio Tigre Juan de Novela” que cada año se celebra en la ciudad y que galardona a todo escritor que desee participar, cualquiera que sea su nacionalidad, la “Asociación Cultural Tribuna Ciudadana”, el “Foro Abierto de la Librería Cervantes”, las numerosas muestras folclóricas asturianas que se celebran a lo largo del año, los “Lunes de Cine” del Teatro Filarmónica, …, y un larguísimo etcétera que nos muestra cómo la Oviedo actual nada tiene que ver con la “Vetusta” de “La Regenta”.
Ciudad moderna pero que no renuncia a su tradición y cultura. Reflejo de ello es su moderno Auditorio-Palacio de Congresos Príncipe Felipe, el cual responde a las necesidades de modernidad de la ciudad pero conservando en su arquitectura los encantos de la tradición.
Pero Oviedo también sabe situarse al frente de la más rabiosa modernidad, y ejemplo de ello es el modernísimo Palacio de Buenavista, obra del singular Santiago Calatrava y en la que se integran un inmenso centro comercial, el Salón de Congresos Princesa Letizia, un lujoso hotel y la sede de las Consejerías del Principado. Un edificio impresionante que contrasta al tiempo que encaja de manera sorprendente en una ciudad como Oviedo.
Ciudad moderna y singular. Oviedo sorprende al visitante en cada una de sus calles, jalonadas por las curiosas estatuas que le anuncian que se encuentra en una ciudad diferente: “La Lectora”, “El Viajero”, “Maternidad”, “El Diestro”, “Guisandera”, “Mujer Sentada”, “Woody Allen”, …, son algunas de la infinidad de estatuas y esculturas que adornan las calles de Oviedo, sin pretensiones y perfectamente integradas en la ciudad, otorgándole un encanto que sublima a quien pasea por las calles de Oviedo.
Oviedo nos demuestra que la modernidad puede ser muy diferente de lo que muchas veces se concibe: no es necesario transformar una ciudad para que sea moderna; no es necesario hacerla irreconocible para entrar en el siglo XIX. Oviedo es moderna pero conservando sus encantos y esencias.
El Oviedo histórico…

El Oviedo histórico se incardina dentro de las ciudades que responden al más puro estilo decimonónico, realzando su belleza el pulcro cuidado de los edificios rehabilitados y el hecho de que el tráfico no existe en el casco histórico de Oviedo, ya que éste es en su mayoría peatonal.
Efectivamente, el casco antiguo de Oviedo es digno de disfrutar, más que de visitar. Partiendo del Campo de San Francisco (también llamado “Parque de San Francisco”), el paseo por el casco antiguo de Oviedo es una experiencia única, algo similar a trasladarse a otra época en la que el trasiego del tráfico no existe, donde el caminar es prácticamente el único medio de transporte, en la que todo invita a sentarse en la terraza de un café y disfrutar del vaivén de los viandantes imaginando el viajero que el Oviedo decimonónico no debiera ser muy distinto del que ahora se nos muestra en su parte vieja.
Como te hemos indicado, como punto de partida en nuestro paseo por el Oviedo más clásico, tomaremos el Parque de San Francisco, punto de reunión obligado para los oventenses y lugar clave en la vida social y pulso de la ciudad. Con cerca de unos 90.000 m2, el Parque de San Francisco es un auténtico pulmón verde en el centro mismo de Oviedo, yendo más allá del típico parque urbano, ya que atesora numerosas especies botánicas de todo el Mundo, destacando la belleza de los carbayones, el estilo decimonónico que lo adorna, las sendas por las que perderse entre la frondosa y cuidada vegetación, los paseos rodeados de puestecitos de venta, su precioso quiosco de música, … Realmente, el Parque de San Francisco de Oviedo es el lugar perfecto para perderse un día entero, imprescindible en tu visita a Oviedo.
Saliendo del Parque de San Francisco, por la Calle de Fruela podrás llegar al Mercado del Fontán, el cual se encuentra situado en la plaza del mismo nombre. La Plaza del Fontán data del siglo XVIII, al igual que su Mercado, aunque los orígenes los podemos encontrar a mediados del siglo XVII, cuando comenzó a edificarse toda la zona con unas casas con soportales popularmente conocidos como “Arco de los Zapatos”. La Plaza del Fontán y su Mercado constituyen el verdadero corazón de Oviedo, lleno de actividad comercial de un eminente carácter popular, lugar de obligada visita para propios y extraños y en el que se concentra un mercadillo realmente encantador, especialmente recomendado los jueves, sábados y domingos por las mañanas.
A partir de la Plaza del Fontán se abre un universo de posibilidades para el visitante. A través de las calles peatonales que rodean la zona, descubrirás el Oviedo más auténtico: la Calle Cimadevilla, la Plaza Trascorrales, la Plaza de la Constitución y el cercano Ayuntamiento, la Plaza Daoiz y Velarde (en ella se encuentra la Casa de las Comedias, en la cual se ubica la Biblioteca Pública Pérez de Ayala), la Plaza del Riego, la Calle Oscura, la Calle del Carpio, … Todo un recorrido en el que el viajero disfrutará del preciosismo de la arquitectura del siglo XIX y en el que iremos sorprendiéndonos por las estatuas que adornan estas calles y a las que antes nos hemos referido, todo un alarde de imaginación que acompaña al paseante en el disfrute de un casco antiguo que nos traslada a un pasado literario y romántico.
Y tras este recorrido por el Oviedo más clásico e histórico, y tras tomar un buen almuerzo en alguno de los bares y restaurantes que encontraremos en nuestro callejeo, es de visita obligada la Calle de Santa Ana, en la que se encuentra la “Sancta Ovetensis”, así también conocida la Catedral de San Salvador de Oviedo, la cual atesora un número considerable de reliquias y en la que destacan, sobremanera, su Retablo Mayor, la Portada de Juan de Malinas, a través de la que se accede a la Capilla del Rey Casto, y, sobre todo, el Panteón Real, en el que se encuentran los restos de los Reyes de León y Asturias.
A partir de la Calle de Santa Ana, y tras visitar la Catedral, no puedes dejar de visitar los Jardines del Campillín, a los que puedes llegar siguiendo la Calle de Mon y la Calle Oscura. Se trata de unos jardines más recoletos y con menos pretensiones que el impresionante Parque de San Francisco, pero con un encanto muy especial. El Campillín es el lugar por el que antiguamente entraban los Peregrinos Jacobeos a Oviedo, constituyendo un prado al que accedían los Peregrinos y cuya visión les servía de recompensa y regocijo en su llegada a la ciudad. Durante la guerra civil fue totalmente destruido y, actualmente, tras su recuperación, El Campillín constituye un conjunto de parques y jardines que resultan una delicia para pasear y disfrutar de su belleza tras haber recorrido las calles y callejuelas del Oviedo histórico.
Pero Oviedo no termina en la ciudad propiamente dicha, ya que el entorno que rodea a Oviedo tiene un atractivo que, en ocasiones, trasciende al propio interés y fama de la ciudad.
En el sentido de lo que te indicamos, existen unas rutas cerca de Oviedo que no te puedes perder y que conjugan a la perfección la belleza y el encanto de Asturias, rutas que podemos resumir en dos:
- El Prerrománico de Oviedo: Sin duda alguna, la ruta del Prerrománico de Oviedo es algo que caracteriza especialmente a la zona en particular y, en general, al Principado. En total, hay unos 14 edificios en el Principado correspondientes a este período, el cual, por lo demás, es fundamental a la hora de comprender la conformación de la España cristiana tras la Reconquista, arte y arquitectura que identifica sobremanera al Principado de Asturias y al período altomedieval, durante el cual se comenzarán a formar los primeros Reinos Cristianos de la Península. Conoce más sobre esta ruta con nuestro especial dedicado al arte prerrománico de Oviedo.
- Las rutas naturales de Oviedo: Ante todo, si hay algo que identifica a la perfección al Principado de Asturias y, en particular, a Oviedo son las impresionantes rutas naturales con que cuenta. Siempre se ha dicho que Asturias es un tapiz verde y basta con sólo atravesar el Principado para darte cuenta de ello y de que estamos ante un verdadero paraíso natural en el que resulta imprescindible adentrarse en su interior y perderse por las bellezas naturales que encierra. Ejemplo de ello son la llamada Senda del Oso o el Balneario de Las Caldas, dos propuestas interesantísimas para disfrutar de la naturaleza en Oviedo y desconectar totalmente de la rutina.
Estas dos rutas encarnan a la perfección lo que Oviedo los alrededores de Oviedo nos ofrecen, combinando arquitectura, historia y cultura con la naturaleza, constituyendo esos elementos un todo que son la identidad de Oviedo y Asturias. No podía ser menos cuando uno de los símbolos de Oviedo es el Monte Naranco, lleno de historia y significación a cuyos verdes pies ha ido creciendo siglo tras siglo la ciudad de Oviedo.
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